El turno de San Martín para el contacto con la pelota le llegó ayer para ir poniéndose a punto, sabiendo que el viernes de la semana que viene ya se reanudará el torneo de Primera División (visitará a Estudiantes), y por ello el Verdinegro afrontó ayer su primer amistoso ante San Martín de Rodeo (Federal B). Fue en la cancha auxiliar del estadio Del Bicentenario y el equipo de Carlos Mayor ganó 2-0, en un partido que se dividió en dos tiempos de 20 minutos, en el que marcaron los atacantes titulares: Facundo Pumpido y Marcos Figueroa, como uno de los signos más destacados.

Además, el equipo y más allá de que viene con una carga física importante, mostró soltura en su juego y un buen entendimiento. En el primer mini tiempo de 20’ lo trabajó más en el mediocampo estando lejos del arco rival y sólo tuvo un cabezazo de Pumpido. Se destacó la recuperación de Sebastián Navarro en el centro, la distribución y juego de Covea, la salida con pelota dominada del fondo, las escaladas constantes de José Luis Gómez y una rapidez en los movimientos ofensivos en general.

No obstante, lo que le faltó fue una mayor precisión en el juego. Virtud que fue puliendo en el segundo tiempo cuando se soltó más, encontró mayor juego asociado y a lo hecho en el parcial inicial le adosó la llegada al arco rival del “Payaso” Araoz con más intensidad y peligrosidad.

Y no sólo se notó cuando a los 30 segundos Pumpido definió cruzado al segundo palo para abrir el marcador, sino que luego del gol del ex Acassuso, fue más punzante en sus intenciones. Incluso metió pierna fuerte y los jugadores iglesianos le hicieron frente con más garra que fútbol en comparación con las virtudes de cada equipo.

Y fue en ese cambio de ritmo notorio, que Figueroa sacó provecho y gambeteando al arquero estampó, sobre el final (a los 18’), el 2-0 para cerrar el primer amistoso teniendo efectividad en sus puntas, que es uno de los aspectos que el equipo debe mejorar para encarar el semestre que se le viene.