Cuando la vida viene torcida, hay dos caminos: enfrentar esa adversidad y superarla, o dejarse sobrepasar por los problemas. El héroe nacional del martes, Angel Fabián Di María Hernández, simplemente Angelito o Fideo, optó por la primera opción ante las trabas que le puso el destino a sus actuales 26 años. Es que el rosarino, de escasos 70 kilos para sus 1,81 metros de estatura, vivió un último año a pura emoción y siempre saliendo airoso de los inconvenientes, tanto dentro como fuera del campo de juego. Ese espíritu de luchador lo mamó de su padre, Miguel, quien no pudo ser jugador profesional de River por una lesión y por eso se dedicó a laburar en una carbonería. Angel tuvo a sus 16 años el primer trabajo al colaborar con su viejo a embolsar el carbón y distribuirlo en su ciudad natal.
El jugador elegido el Jugador Más Valioso de la final pasada de la Champions League que consagró al Real Madrid sobre el Atlético del Cholo Simeone no tuvo en los últimos tiempos del Merengue la predilección de su técnico, Carlo Ancelotti, de la que goza en la Selección con Alejandro Sabella. Basta con recordar el episodio del Día de Reyes de este año cuando el italiano lo reemplazó en un partido y Di María se tomó los genitales en respuesta a los silbidos que sonaban en el estadio Santiago Bernabeu. Se habló de venta inmediata, de multa económica y que nunca más utilizaría la gloriosa camiseta "merengue’. Nada de eso. En base a grandes actuaciones demostró que tenía chapa para jugar en el club más poderoso del mundo y lo ratificó con dos vueltas olímpicas en un par de meses: la Copa del Rey, ganándole la final al Barcelona de Messi, y la Champions, la décima en la historia del club, lo que resultó el fin a una auténtica obsesión. Pese a estos pergaminos, Di María ya dejó en claro que su futuro no está asegurado en Madrid pues quiere un mejor salario y la dirigencia que encabeza el multimillonario, Florentino Pérez, no está muy de acuerdo.
Claro que la vida tampoco le resultó sencilla al zurdo que supo pasear su velocidad y destreza en nuestra provincia disputando el Mundialito de Trinidad de cada principio de año. El 13 de abril del año pasado llegó a este mundo de manera imprevista la hasta ahora única heredera del jugador nacido en Rosario Central por intuición de Don Angel Tulio Zoff, una verdadera gloria Canalla. Nació Mía, pero lo hizo con sólo seis meses de gestación y por eso tuvo que pasar dos meses internada en el Hospital Montepríncipe de Madrid. Angel y Jorgelina Cardoso, su esposa, tuvieron durante esos 60 días la misma rutina: todas las tardes ir a visitar a la pequeña que rodeada de cables luchaba por sobrevivir. Lo consiguió y por eso la familia vivió el pasado 13 de abril con plena emoción el primer añito de la princesa. La pesadilla había quedado para siempre en el olvido, aunque Di María recuerda a menudo ese trance tan duro que le tocó vivir a la familia. +Mi hija me enseñó que todo se puede, a saber que lo más difícil a veces se puede convertir en algo fácil, en que el esfuerzo de uno puede tener recompensa, me enseñó a saber sufrir y a saber aguantar el dolor, a ser más fuerte. Todo esto que me transmitió me ayudó a hacer un año espectacular. Se lo debo a ella y a mi mujer, que son las que siempre están a mi lado y siempre apuestan por mí+, contó Angelito. Mía y Jorgelina estuvieron ayer en una platea del Itaquerao de San Pablo. Sufrieron como todos los argentinos durante 117 minutos, hasta que el zurdazo de Di María, que disputa su segundo Mundial, terminó en la red para el 1-0 ante Suiza y el pasaje a cuartos. Para entender bien cómo este flaco desgarbado pudo tener la fortaleza necesaria para torcer el destino. Como supo salir del infierno y llegar al cielo…

