El sorteo del cuadro de partidos para el torneo de tenis de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro enfrentó en primera ronda al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, y al argentino Juan Martín Del Potro, un top-ten venido a menos en el ranking (139) por haber estado lesionado dos años en los que soportó siete operaciones de la muñeca. Y la vida, y las cosas que tiene el deporte, quisieron que ese partido entre el máximo favorito y el “outsider” (como se denomina en el deporte a los que se conocen como “convidados de piedra”) fuera ganado por el tandilense, que no sólo venció al mejor del mundo, sino que inició allí un camino triunfal hasta llegar a la medalla de plata.
Ese partido, jugado por el honor de representar a su país, provocó llantos en ambos. Para “Nole” de amargura y para “Delpo”, de alegría. Después de 17 días (el encuentro en Río de Janeiro fue el 7 de agosto) ambos protagonistas volvieron a encontrarse ayer en una de las canchas auxiliares de Flushing Meadows y se fundieron en un efusivo abrazo. Compartieron cinco minutos de animada charla y prometieron compartir algún entrenamiento previo al último torneo Gran Slam del año.

