Defensores de San Martín vive en las fronteras siendo que no está a más de 10 kilómetros del centro sanjuanino. En la frontera de la indiferencia y en frontera a la de los departamentos. No son chimberos para Chimbas ni tampoco albardoneros para Albardón pero desde hace 12 años, el club de la Villa Mariano Moreno, en plena costanera del Río San Juan, donde parecen florecer las piedras, siguen demostrando que aman jugar a la pelota y defender esos colores verdinegros que hace ya 50 años Amando Naveda, su presidente fundador, eligió junto a los humildes habitantes de la Villa para vestir su amor por el fútbol. Este 2016 es más que especial en Defensores. Después de 12 temporadas, lograron ganar el Torneo Apertura de la Liga Albardón Angaco en Primera y en Cuarta División. Siendo visitantes eternos porque cuando son locales alquilan cancha en el departamento albardonero, pero a la hora de la taquilla, son los que más gente llevan a cada cancha. Este año se les dio y en menos de una semana más estarán reeligiendo autoridades para normalizar al club. Jorge Carbajal será su nuevo presidente pero detrás tiene a gente que ama a Defensores, incluida la incansable Comisión de Damas que hasta riega a balde limpio el terreno que está a la vera de la Ruta 40, en el límite con las ripieras del Río.

Pero claro. Nada es sencillo porque juegan en Albardón siendo que su jurisdicción natural es la Liga Sanjuanina de Fútbol de donde han obtenido el permiso necesario para ser parte del fútbol albardonero. Cada fin de semana, entre los chicos de la Escuelita (70) más los 50 jugadores que son de Séptima, Sexta y Quinta División, sumados a los de Cuarta y Primera, el club de la Villa Mariano Moreno mueve más de 150 futbolistas. Alquila canchas que tienen un costo entre 800 y 1.000 pesos, además de afrontar cuando es local los 1.800 pesos de arbitrajes y efectivos policiales adicionales. Mucha plata para tan pocos ingresos porque su padrón de socios, que pagan 20 pesos mensuales, no pasa los 30 activos y con eso, apenas se pueden mover.

Por eso, Carbajal pide ayuda a gritos. El predio, de 3 hectáreas, es propio y fue fruto de una empresa de áridos que se comprometió a dejarles una cancha completa, en condiciones. Hoy, el predio solamente tiene un cerramiento de paredes prefabricadas en el Sur y el Este del predio, mientras que el Oeste y el Norte, donde había alambrado, sólo tiene las pilastras porque se robaron el mallado. Del piso del campo de juego, ni hablar. Florecen las piedras pero así y todo, cada miércoles practican los chicos de la Escuela, y los de Primera y Cuarta llegan después de sus durísimos laburos en la construcción, siembras, ripieras y en lo que sea.

+Estamos en el límite. Del municipio de Chimbas recibimos la visita de Carlos Mercado que es el encargado de Deportes y le pedimos si nos podían ayudar con rellenar un sector en el Oeste del predio para hacerles una canchita para los más chicos. Hasta ahora no pasó nada pero igual confiamos. Además, el proyecto que más queremos es lograr bajar la luz artificial para poder entrenar. Nos falta de todo pero nos sobra pasión y sabemos que estos 50 años que cumplimos el 12 de Noviembre próximo nos va encontrar mejor. Normalizados, con papeles al día, con más proyectos, más socios y sabiendo que no estamos olvidados. Que estar en el límite entre Chimbas y Albardón no es estar en el límite de la indiferencia’, contó emocionado don Carbajal.