Lógicamente el debut triunfal en la nueva era del seleccionado argentino de hockey sobre patines -ante el siempre complicado Angola, por 3 a 0- reconfortó a todo el grupo. En caso especial a su técnico, José Martinazzo, que sabe que la Copa de las Naciones que se juega en Suiza es el momento ideal para que los jugadores que él mismo eligió intenten la integración justa para encarar el próximo Mundial en Vigo, España. Pero la alegría más grande llegó por la tarde, cuando de nuevo hubo victoria, pero esta vez ante el local Suiza, por 3-1. Nada menos que el verdugo Albiceleste en el último Mundial. Aquel Mundial del 2007 que también se jugó en Montreux. El que dio la impensada victoria de los suizos con un gol de oro en tiempo en el alargue. El que dejó afuera de la final a la selección argentina.

Por todo eso, el grupo argentino vivió un gran día en tierras suizas. Porque arrancó de buena forma una etapa que, se sabe, será complicada.

El partido ante los angoleños fue duro, especialmente porque los africanos antepusieron una dura marca. Pero bastó que Pablo Alvarez aprovechara un rebote y que Emanuel García (de gran partido) clavara una media vuelta para que el partido se destrabe. Después, en el complemento, el equipo de José siguió dominando y por eso justificó otro gol (Luquitas Ordóñez, con tiro fuerte).

Y por la tarde, la buena marca y la velocidad de resolución le dieron a la Argentina un triunfo merecido. Suiza fue puro empeño pero no pudo ante el Turco Kennan (otro de los que rindió bien) y, enfrente, Pablo Martín (hizo dos) y Pablo Alvarez no perdonaron.