Las incontrolables lágrimas del utilero Juan González y del masajista Teté Navarro, los más veteranos de toda la delegación de UPCN San Juan Voley, fueron una de las primeras y tantas postales de la emocionante conquista de la medalla de bronce que empezaron el sábado al mediodía en Betim y se extendieron hasta antenoche, pasadas las 22, cuando sus protagonistas llegaron al aeropuerto sanjuanino y por ellos aguardaban una veintena de allegados.
La segunda medalla de bronce en un Mundial de Clubes de vóleibol ya era una realidad y las preseas salieron a relucir nuevamente para que los familiares pudieran verla y tocarla.
En esas 30 horas entre la victoria por 5 sets ante Paykan tehran quedó también en el anecdotario de la celebración el baile que armó con música cuartetera Gustavo Molina en el viaje en colectivo al hotel en Belo Horizonte tras la ceremonia de premiación en el estadio Divino Braga, con un invitado imprevisto, el búlgaro Nikolay Nikolov, quien no pudo trasladarse con sus compañeros del elenco iraní. El central mostró buen humor e intentó ‘copiar’ un par de pasitos para no quedar como el que apagó la fiesta.
En el hotel charlas, entrevistas y algunos disfrutaron un gusto personal, como el entrenador Fabián Armoa, quien había viajado con una botella de vino para descorcharla si había motivos para festejar.
En el vuelo del domingo por la mañana entre la ciudad brasileña y Buenos Aires, la mayoría buscó seguir recuperando descanso. Recibieron otro reconocimiento, cuando el comandante del vuelo anunció la presencia de la delegación y surgió el aplauso de todos los pasajeros. La situación se reiteró en el segundo avión, ya por la noche, camino a San Juan.
En Capital Federal, un par de jugadores aprovecharon que ayer no había que entrenar para acercarse a sus ciudades de origen, otros visitaron a sus familiares de ahí y todo se reencontraron nuevamente en Aeroparque por la tarde para el último periplo.
Y en el final del viaje, otra vez abrazos tan fuertes como felices con sus seres queridos, tanto por el reencuentro como por la medalla que también viajó.

