Exigido, cuestionado, el equipo insultado por los hinchas y el técnico Pablo Lavallén con su continuidad en duda, fue el resumen generalizado de las 6 primeras fechas en las que San Martín obtuvo apenas 3 puntos (producto de 3 empates y 3 derrotas). Con un rendimiento que fue decayendo para un equipo que pasó de ser la sorpresa a previsible, errático y fácil de vulnerar. Así entró en el ojo de la tormenta y sin margen para el error, el entrenador redobló la apuesta, habló mucho con el plantel, retocó un par de puestos y salió en busca de la revancha. Y se le dio, por lo menos en las dos fechas que pasaron, ya que no sólo ganó por primera vez (2-1 a Aldosivi) y también sumó el lunes con el 0-0 ante Defensa y Justicia, que además tuvieron el plus que ambos juegos fueron de visitantes y que le valieron para cosechar 4 puntos, contra los 3 que tenía tras un arranque complicado.

Síntomas positivos. San Martín pasó de la presión, a su refundación. Mantuvo el sistema táctico que Lavallén había anticipado que no iba a modificar pese a la falta de resultados porque “Yo no juego al pelotazo. Este es mi estilo y siempre voy a jugar así y no lo voy a cambiar por un resultado”, remarcó tras el 3-1 en contra, de local, ante Talleres y que pareció que tocaba fondo.

En esos días posteriores y tal cual el mismo DT luego lo confesó, pensó en qué forma sacar adelante y explotar las virtudes del equipo, y se animó a más. Cambió dos delanteros ante la falta de efectividad y como un resurgir, los que eligió: Dening y Chaves, le dieron el triunfo en Mar del Plata. Y el lunes ante Defensa cambió un central y resignando altura y pelotazos cruzados que ofrecía Lazzaroni, apostó por Escudero para ser más ágil y veloz en los cierres. Y cumplió, ante un partido complicado en el que aguantó y lo trabajó para no dejar pensar al rival.

El equipo no demostró todavía un crecimiento, pero si un convencimiento que con sus armas y manteniendo la concentración puede potenciar aun más su identidad futbolística que ya la tiene internalizada desde el torneo pasado. 

El volante Matías Fissore opinó al respecto y destacó los dos últimos partidos “porque servirán para tener mayor fortaleza, seguir mejorando y revalidarlos de local, en este caso ante un rival difícil como Vélez”, que será el sábado próximo, a las 19.15.