Como ya es costumbre, una multitud llegó hasta la plaza principal de San Juan para ver la final del Mundial en pantalla gigante y luego festejar, pero después de los 120 minutos de juego el final fue diferente: el llanto invadió los rostros de la mayoría de los hinchas luego de la derrota argentina.
Los fanáticos coparon la Plaza 25 de Mayo pintados de celeste y blanco, cantaron en la previa y sufrieron durante el partido, pero jamás imaginaron que Alemania se quedaría con la final con ese agónico gol de Gotze.
El dolor se adueñó de la plaza y sus alrededores, pero brotó el reconocimiento con bombas de estruendo, cánticos y una importante caravana por una selección que dejó absolutamente todo en el Mundial de Brasil.

