Pocos pero realmente buenos. Sarmiento fue un equipo corto, nuevo, sin recambio. No obstante le sobró experiencia y conocimiento por tener en su paladar el a,b,c del hockey. Estos albardoneros empezaron a marcar su historia anoche en base un plantel que tuvo sus patas para ser campeón.

Empezando por el “Taco” Osvaldo Raed, el cerebro, símbolo y goleador. Atrás el “Pocho” Svriz fue una muralla y jugó con una lesión que lo tuvo a mal traer durante toda la serie. La calidad para poner la pausa justa y darle equilibrio del “Maxi” Salinas. La potencia ofensiva y entrega del “Tincho” Ginestar. Sumado a la solvencia en el fondo no sólo para recuperar sino para ver con claridad la jugada del “Cabezón” Prado. A ese quinteto, hay que sumarle a Marcelo López, el único recambio de los albardoneros con un ida y vuelta incansable y que muerde en todos los sectores.