12 minutos de alargue. Demasiado para cualquier partido y más para un clásico. Pero en La Bombonera pasó eso y mucho más con el desborde los hinchas de Boca que se hicieron ver con una nube de bengalas, varias interrupciones por haberse trepado al alambrado y un bombardeo para Marcelo Barovero. En ese contexto, el juez del partido terminó siendo figura excluyente y Delfino hizo todo para que la fiesta terminara en fiesta y no en una suspensión que podría haber incendiado literalmente a La Bombonera. Germán Delfino explicó que, luego de la lluvia de petardos a Barovero, pensó en terminar anticipadamente el superclásico. Y analizó la expulsión de Ramón Díaz: “Entró en la cancha y protestó. Se equivocó”.
Por momentos, se convirtió en protagonista absoluto del superclásico. Es que Germán Delfino tuvo que tomar decisiones determinantes, y hasta estuvo cerca de finalizar anticipadamente el partido por un aluvión de proyectiles que cayeron cerca de Barovero. “Estuvimos al límite de la suspensión. Se trató de agotar todas las instancias. Tuvimos que parar seis minutos porque era todo un riesgo”, expresó el juez.
Además, confesó que no sintió “ninguna molestia”, y que de todas formas tenía atrás a Ceballos “que es internacional y un gran árbitro”. Y explicó el motivo por el cual expulsó a Ramón Díaz: “Entró a la cancha y protestó una situación de que no le habían devuelvo una pelota. El problema del famoso fair play. El se equivocó”. Así, Delfino, que sorteó su primer clásico con un aprobado, explicó las razones y los porqués de sus decisiones en una tarde caliente.

