Después de 25 años, Alfredo Di Stéfano volvía a San Juan. Primero -en la década del ‘40- había llegado a la provincia como jugador de River, pero el paso fue bien rápido propio de la juventud como jugador. En cambio, en septiembre de 1969, precisamente el sábado 27 de septiembre, lo hizo como DT de Boca. Para jugar, en ese torneo Nacional con Sportivo Desamparados. Aquella vez tuvo tiempo para más cosas. No sólo para estar al frente de sus dirigidos sino para gozar de momentos libres y hasta poder degustar los vinos sanjuaninos.

Eso lo hizo saber muchos años después, ya en la década del ‘90, cuando el periodista sanjuanino Luis Eduardo Meglioli lo entrevistó en Madrid, España, el lugar donde ya se había instalado definitivamente. Fue justamente en esa oportunidad cuando dijo: “Yo estuve en San Juan en mil novecientos sesenta y pico. Le aseguro que encontré muy buenos vinos, de eso me acuerdo bien. Y conocí a los bravos del club Desamparados, ¿se llaman así, no? (refiriéndose a Sportivo Desamparados que había enfrentado dirigiendo a Boca). Me gustaría volver…”.

Volviendo a aquel partido entre el equipo sanjuanino y los xeneizes, Don Alfredo conversó con los periodistas de DIARIO DE CUYO y les dijo un día antes del partido. “¿Si conozco a Desamparados? No, no lo conozco. No sé qué juego tiene. Sólo tengo algunas referencias…”. Al hombre se lo notaba despreocupado y sin muchas ganas de responder, cuentan los periodistas en su entrevista, a tal punto que aclaró en un momento: “No iremos a conocer el campo de juego. Tampoco practicaremos. No son necesarias ambas cosas. Trabajo con lo que tengo, exploto las modalidades individuales y las armonizo en conjunto. Boca es un equipo grande. Tiene su juego. Tratamos de imponerlo, ¿comprende?”

Al otro día, Sportivo Desamparados y Boca Juniors empataron 1-1 (goles de Angel Clemente Rojas para el Xeneize y de “JJ” Pérez para el Puyutano) y los sanjuaninos quedaron felices porque jugadores y cuerpo técnico de Boca se prestaron para notas, fotos y autógrafos.