Muchos hablan de que la victoria de los Ticos sobre Italia es sorpresa. Ganarle a un grande una vez, puede ser. Pero hacerlo dos veces consecutivas, ya es otra historia y el testigo que se debe sumar es Uruguay. Porque cuando se sorteó el Grupo D, el convidado de piedra era este mismo Costa Rica que en menos de una semana le complicó la vida a dos excampeones del mundo como Italia y Uruguay pero además, se dio el gustito de eliminar del Mundial al poderoso Inglaterra. Nada más, ni nada menos. Como para decir que no es casualidad, que no hay sorpresas. Haber llegado a estar ya en Octavos de Final como hace 24 años atrás es historia pura para un equipo que en las Eliminatorias de la Concacaf se ganó su lugar directamente ganando uno de los tres triangulares finales, dejando atrás a México que entró por repechaje. Un dato que no es menor porque lo bueno que había insinuado en la serie eliminatoria se confirmó en Brasil, para el bien del fútbol de esta parte del planeta. Las atajadas de Keylor Navas hacen recordar a las tapadas del legendario Luis Gabelo Conejo, que en el Mundial Italia 90 se agigantó como nunca para meter a Costa Rica en octavos de final, acompañado por el fútbol de un tal Hernán Medford. Esos nombres hoy se repiten en Michel Umaña, Bryan Ruiz y Christian Bolaños. En aquella histórica campaña del ’90, Costa Rica compartió grupo con Escocia, Brasil y Suecia. Venció a los escoceses 1-0, perdió con Brasil 0-1 y clasificó venciendo a Suecia 2-1. En Octavos, se topó con Checoslovaquia que lo goleó 4-1. Hoy, este equipo quiere más. Va por más, sin que nadie le regale nada. Sólo jugando.
Costa Rica se ganó su lugar jugando

