En el básquetbol es pivot. En el fútbol, defensor. Y las dos cosas le gustan de alma. Por eso, él mismo dice que no puede decidirse por ninguno en especial. Se dedica gran parte del día a practicar los dos deportes. Es Hugo Daniel Castro, el pibe de 19 años que se dedica a dos disciplinas diferentes: el fútbol y el básquetbol.

"Hace mucho que tendría que haberme definido por uno de los dos. Lo que pasa es que son la mitad de mi vida y se me hace muy complicado decidir con cuál continuar y cuál dejar", aclaró Hugo, que la semana pasada debutó con Del Bono en el Argentino B de fútbol ante Trinidad.

El grandote, que mide 1,98 de altura y calza del número 47, tiene raíces en la Esquina Colorada. Y, de paso, antecesores. Es que su papá Roberto Castro, actual Sub-jefe de la Policía de San Juan, jugó hace un par de décadas como volante central en el conjunto Bodeguero, en su paso por primera división.

"Con el fútbol comencé desde niño, a los seis años, y de allí no paré. En el caso del básquet fue cuando tenía 14 años, en Ausonia. Primero los dirigentes lo invitaron a jugar a mi hermano y después, cuando vieron mi estatura, hiciron lo mismo conmigo. Mi hermano también quería que jugara y yo acepté…", comentó el lungo Hugo, cuyo entorno familiar también anda "por las nubes". Su padre mide 2 metros, la madre (Sandra) 1.80, su hermano 1.96 y su única hermana 1.74.

En cuanto al básquetbol, este año Hugo ingresó al conjunto Bodeguero como refuerzo, debido que por primera vez Del Bono participará en la Liga Nacional de Clubes Campeones (ex Liga C). "Con Ausonia participé en esta Liga. Estaba en cadetes pero jugaba en Primera. Esta vez lo voy a hacer en mi misma categoría", señaló el ala pivote.

En cuanto a los entrenamientos, la parte física es mucho más fuerte en el fútbol: "Como en el fútbol entreno antes porque es por la tarde, me mato y no dejo pasar nada. En cambio en el básquet lo hago a medias. Si tenemos que correr cinco minutos, yo lo hago dos nada más. En lo demás, hago lo mismo que todos". Hugo aprovechó para aclarar cómo lo bancan en la institución. Por ejemplo los respectivos técnicos, que aprueban que esté en los dos deportes a la vez.

"En cuanto a mis tiempos son un poco complicados y, la verdad, sin el apoyo de mi familia y mi novia no podría seguir. En la mañana aprovecho a estar en casa o visitar a mi novia, y por la tarde, a eso de las cuatro y media, voy al club a entrenar en fútbol. Después me quedo porque como a las ocho y media empezamos con básquetbol. A mi casa llego a la medianoche. Muerto, te juro. Ceno y ahí nomás me acuesto", describió el jugador, quién agregó que en cuanto "me den un tiempito, voy a estudiar Educación Física, porque es la carrera que me encanta".