No es lo que todos querían. Seguramente más de uno se imaginó que en la siesta del lunes estaría recibiendo a su plantel con el ascenso obtenido. Pero por esas cosas que tiene el fútbol y que muchas veces resultan difíciles de entender, Unión cayó en Paraná y se quedó con esa ilusión truncada. Igual eso no le importó a sus fieles hinchas que ayer, paralizaron Villa Krause para recibir al plantel que regresó a la provincia tras la derrota del domingo. Fueron cerca de dos mil los hinchas que se acercaron a respaldar a sus jugadores en el difícil momento. “En las buenas y en las malas mucho más” fue el hit de la tarde que entonaron esos fervorosos hinchas que de alguna manera le quisieron hacer llegar el apoyo a su plantel.
El arribo fue apenas unos minutos después de las 14. El colectivo con los jugadores y el cuerpo técnico se predisponía a bajar por calle Mendoza para arribar al 12 de Octubre, pero justo en el cruce de Mendoza y República del Líbano, se vieron obligados a detenerse para saludar a un centenar de hinchas que esperaban por su paso y hasta con autobomba de Bomberos incluida. A pesar que costó convencer a los jugadores de subirse al coche de Bomberos, tras recorrer algunas cuadras decidieron darle ese lujo a sus hinchas. “No estabamos de animo para subir, pero después con ese terrible recibimiento era una falta de respeto a los hinchas si no nos subíamos, es una caricia al alma”, contó después Leonel Natalicchio emocionado. Ese paso del colectivo a la autobomba fue el primer contacto directo entre plantel-hinchas. Los abrazos y palabras de aliento de los simpatizantes a los jugadores no faltaron y fueron motivo de las lagrimas del Gino Laciar, Natalicchio, Sacripanti, Morales, Molina. Todos se expresaron de esa manera ante su gente.
La derrota en Paraná se reflejaba en las miradas de cada jugador. Ellos, emocionados, miraban como esos hinchas se expresaban a su alrededor. Al principio costaba sacarles una sonrisa, sí. Pero después, al ver el entusiasmo de los hinchas que seguían llegando para apoyarlos, fueron cediendo y ahora sí, se prestaban para cantar junto a su gente. A medida que la caravana pasaba por Mendoza y giraba por Boulevar Sarmiento, más hinchas seguían llegando y así el paso se iba haciendo más lento. El llanto del presidente Ricardo Torres al recibir palabras de aliento de los hinchas, conmovían al plantel que desde arriba del autobomba lo aplaudía. “Estos muchachos son unos guerreros. Estoy muy orgulloso de ellos”, expresó el presidente.
Ya llegando a calle Lemos, la emoción aumentó. Los familiares de los jugadores esperaban por su arribo en la puerta misma del estadio. La movilidad que los transportaba ingresó y ahí sí, todos corrieron para abrazas a sus héroes. Sí, héroes. Porque a pesar de no haber conseguido el premio del ascenso, los hinchas recibieron a sus ídolos de esa manera. El reconocimiento por haber estado a dos minutos de alcanzar la gloria, fue a lo grande. Claro, ese plantel hizo mérito…

