La primera escala del viaje de Argentina en el Mundial tuvo un final feliz. Pero hubo un par de momentos en que pudo haber sido otra la historia. La falta de contundencia arriba y el invento de Jonás Gutiérrez de lateral por derecha pusieron en riesgo el debut triunfal de Argentina. La seleción ganó con justicia. Pero se expuso a un riesgo en que esos "defectos’ que quedaron ocultos bajo la alfombra del triunfo, podrían haber sido expuestos a una lupa o incluso un microscopio, si por ejemplo en la jugada que el 3 de Nigeria, Taye Tiwo, remató apenas desviado, hubiera sido el empate nigeriano. Es como pestañear mientras se maneja. No pasó nada, pero podría haber sucedido mucho.
De todos modos los nervios del debut pasaron y el próximo rival, Corea del Sur, mostró ayer que puede ser una prueba más exigente para el equipo de Maradona. Si esta vez Messi o Higuaín convierten aunque sea la mitad de las 8 situaciones que tuvieron entre los dos, que de lateral Maradona lo ponga de nuevo a Clausen si quiere. Pero si eso no sucede (incluso no hay que esperar que Argentina tenga siempre tantas situaciones de gol), habrá que ver con más detenimiento el andamiaje defensivo. Por supuesto que un triunfo avala la posibilidad de repetir este equipo, pero no puede ocurrir el mismo funcionamiento para cuidar el arco propio. De todos modos, pobre, el que estuvo a un paso de la gloria fue Tiwo, quien salió para colmo lesionado.
