Por azar, por los caprichosos caminos del fútbol, hasta el más fanático de todos quiere empezar con clásicos sea el torneo que sea. Por eso, arrancar el Torneo Federal A con Unión-Desamparados nada menos que con los dos públicos y en el Bicentenario parece ser el sueño ideal de los amantes de cualquiera de las dos camisetas. Y hoy, en la primera fecha de la Zona 3 del certamen, desde las 16, en el coloso pocitano, será momento de clásico. De esos partidos que nadie quiere perder, con cancha llena, corazones calientes y una rivalidad en el medio que fue creciendo y viene desde hace rato. Es más, hace una docena de años atrás, fue este mismo clásico el que abrió un Argentino B -en ese momento- que luego terminaría en el ascenso de Desamparados en el primer ciclo de Ricardo Dillon al frente del conjunto puyutano. Hay historia y pasó muchísimo en el medio. Unión subió desde el Torneo del Interior al Argentino B, llegó al Federal A y hoy es animador. Lo conduce Raúl Antuña en su tercer ciclo al frente y después de una pretemporada eterna, terminó rearmandose más que bien y hoy presentará lo mejor que tiene a punto con un formato de dos líneas de cuatro y dos puntas, sin enlace. Del otro lado está el momento de euforia de un Desamparados que ganó el Federal B ante Agropecuario y mantuvo la base intacta, agregandole un par de nombres que lo hacen un equipo sólido, compacto, con rodaje.
Los dos se conocen demasiado. En Unión, el tándem de volantes centrales que arman Natalicchio y Décimo rinde siempre y por los costados tiene a Jofré y a Sánchez, dos que no paran nunca. Del otro lado, la capacidad de juego de Valori es clave en Sportivo y a la categoría del Torito Lucero le agregó ahora a Claudio Acosta por el sector derecho. Son parecidos en todo. Saben que a los clásicos no se los juega, se los gana.
