Nueva Chicago estiró su esperanza de seguir en Primera División con una victoria 2-1 sobre Vélez, en Liniers, en el clásico barrial. Emiliano Grillo puso en ventaja a Vélez a los 2 minutos, igualó Mauricio Carrasco a los 13 y antes de los 30 segundos de iniciada la etapa final Alejandro Gagliardi marcó la conquista de la victoria y tres puntos valiosísimos.

Vélez madrugó a Chicago porque a los 2 minutos un córner desde la derecha fue conectado de cabeza por Milton Caraglio y tras un par de rebotes, Amor empujó al gol. Chicago quedaba a expensas de otros equipos para mandarlo al Nacional B, pero a los 13’ Leandro Somoza se equivocó en un pase hacia atrás, que aprovechó Carrasco y definió ante la salida de Alan Aguerre.

Al minuto fue Baldunciel el que se escapó por la derecha ante falencias de marca y esta vez Aguerre tapó el mano a mano. Vélez tuvo la chance sobre la media hora cuando un mal despeje de Masuero encontró a Asad cerca del vértice izquierdo del área grande y con remate rasante combado al segundo palo exigió hasta el lucimiento al arquero Federico Lanzillota, que sobre el final se iba a recibir de figura.

Chicago hizo en el segundo lo que Vélez en el primero, porque antes de los 30 segundos el conjunto de Mataderos se puso arriba en el marcador. Gianetti se equivocó al despejar, el veloz Vera robó la pelota, llegó hasta la línea final y mandó el centro que Alejandro Gagliardi conectó para vencer al desprotegido Aguerre. A los 18, Vera se fue expulsado por Jorge Baliño, quien entendió que fue peligrosamente fuerte abajo contra Matías Pérez Acuña y le mostró la segunda amarilla. Entonces el entrenador de Chicago Darío Forestello armó un 4-4-1 y por el contrario su par de Vélez, Miguel Russo, sacó al lateral Grillo y puso al volante ofensivo Iván Bella. Vélez fue una sucesión de errores, que bien pudieron derivar en el tercer gol de Chicago. Por uno de esos errores Somoza tuvo que bajar a Baldunciel para evitar que se fuera directo al gol y de allí un tiro libre derivó en un despeje temerario de Gianetti que en lugar de tranquilizar la pelota se desvió y pasó a centímetros del palo del arco local.