Nueva Chicago dio todo, pero no pudo, porque a pesar de derrotar ayer en su cancha a Quilmes por 2 a 1, no logró conseguir el objetivo con el cual salió al campo de juego: evitar el descenso a la Primera B Nacional, ya que si bien hizo lo que debía, ganar, no recibió la ayuda ni de Belgrano (1-1 ante Huracán) ni de Argentinos (0-0 frente a Temperley) y finalmente se fue al descenso.

Alejandro Gagliardi, a los 9’ del primer tiempo, abrió una puerta a la esperanza, pero Rodrigo Braña, a los 40’ de ese mismo período, estableció el empate parcial, el cual fue quebrado definitivamente a los 29’ del complemento con el tanto de Mauricio Carrasco.

A pesar de la tristeza que significó el descenso, los hinchas de Chicago despidieron a sus jugadores revoleando camisetas bajo una lluvia de aplausos, y bengalas de colores en reconocimiento al esfuerzo realizado en las últimas fechas. “Oh… va a volver…va a volver…Chicago va a volver…”, se escuchó por varios minutos mientras los jugadores se juntaban para saludar a sus hinchas.

“CHICAGO SE FUE DE PIE”

El entrenador de Nueva Chicago, Darío Forestello, quien vivió una situación similar cuando dirigió al San Martín sanjuanino, destacó ayer la producción y entrega que tuvieron sus jugadores en la recta final del torneo y afirmó que se retiraron de la Primera División de pie. “Tengo la tranquilidad, más allá del dolor que siento, de haber dejado todo por este club. Cuando llegamos ya nos daban por descendidos y conseguimos pelear hasta la última fecha. Quizás, si el torneo tenía una fecha más, llegábamos”, dijo.