Rosario Central logró esta tarde una agónica victoria sobre San Lorenzo con un preciso cabezazo de Milton Caraglio a un minuto del final, en un emotivo encuentro jugado en el Gigante de Arroyito ante unos 40 mil espectadores.

Extrañamente el local jugó mucho mejor en el primer tiempo, cuando estaban 11 contra 11, que en el segundo, cuando San Lorenzo se quedó con nueve por las expulsiones de Pintos y Bottinelli.

Central recuperaba bien la pelota en el medio con los pibes Ballini y Paglialunga, jugaba rápido por los costados con Gómez y Chitzoff por la derecha y Núñez por la izquierda, pero fallaba en la definición, como en un par de cabezazos desviados de Caraglio y Zelaya.

Y como las malas suelen venir acompañadas, en el final del primer tiempo Caraglio se perdió otro gol imposible de errar. El complemento fue literalmente otro partido porque San Lorenzo se quedó con diez jugadores a los dos minutos por la correcta doble amonestación y expulsión de Pintos por tomarlo a Santiago García. Y ni qué hablar de la injusta expulsión de Jonatan Bottinelli.

Los pibes de Central eran un manojo de nervios, al extremo que por momentos seguían jugando de igual a igual, en vez de tocar por abajo y buscar por afuera. Y luego de fallar varias situaciones claras, el desahogo llegó a un minuto del final: tiro libre de Núñez desde la izquierda y el preciso cabezazo de Caraglio, quien fue a gritárselo a un plateísta del lado del río.

Y un río de alivio bajó de las tribunas del Gigante, ahora que Central ganó su primer partido del torneo y los pibes salvaron la cabeza del técnico, que si hoy no lograba una victoria tenía fecha de vencimiento, aunque hayan tenido que sufrir hasta el tiro del final.