Casemiro es uno de los mejores mediocentros del mundo. Sin el renombre que tienen los grandes atacantes, es una pieza clave en la Selección de Brasil y en Real Madrid.

 

Cubriendo las espaldas de grandes jugadores, Casemiro tiene la característica de haberla peleado desde muy pequeño. Nació el 23 de febrero de 1992 en São José dos Campos, en uno de los barrios más pobres de la ciudad que estaba a 94 kilómetros de Sao Paulo.

 

“Mi madre tenía que trabajar y nos dejaba solos a mis hermanos y a mí. Nos dejaba la comida hecha y yo llegaba a casa del colegio y la calentaba para todos. Era el mayor y tenía que cuidar de mis hermanos hasta que ella volvía por la noche”, recordaba hace un tiempo en una entrevista. Su padre se marchó cuando él tenía tres años y su madre Magda fue el único eje de la familia.

 

Casemiro explicó que algunas noches tenía que buscar una casa para dormir porque no entraban todos en la casa de su madre y cuando ingresó a las inferiores de Sao Paulo a los 10 años, no le daba el tiempo para ir a jugar los partidos así que le pedía a sus compañeros si podía quedarse con ellos durante las noches.

 

Cubrirle las espaldas a jugadores como Neymar, Coutinho, Gabriel Jesús, Cristiano Ronaldo, Toni Kroos o Luka Modric, no es la tarea más difícil para Casemiro. El futbolista de 26 años sabe lo que fue duro en su vida. Así lo recordaba cuando Real Madrid le hizo una entrevista y le entregó un yogurt bebible que no podía tener en su infancia. Se largó a llorar y confesó que cuando visita Brasil es la bebida que más consume.