El entrenador de Quilmes, Ricardo Caruso Lombardi, confesó que “me voy con una sensación de tristeza. Quilmes hizo un gran partido, el que planeamos y quisimos. Lo del arquero (Torrico) fue bárbaro, fue la figura y marcó la diferencia”, manifestó el DT.
“Si (Jonathan) Zacaría metía el mano a mano iba a ser imposible que nos empaten. Estábamos bien armados y nunca se vio la diferencia que todos pensaban”, agregó el locuaz técnico del cervecero.
