Un año después de sus caídas en el Tour de Francia, Chris Froome (SKY) y Alberto Contador (Tinkoff-Saxo) tomaron el control de nuevo en la vuelta ciclista francesa, golpeando las aspiraciones de sus principales rivales en una segunda etapa frenética disputada ayer que terminó ganando el alemán André Greipel (Lotto-Soudal). En la que el argentino Eduardo Sepúlveda (Bretagne-Sèché) arribó en la posición 146 a 5m04s.
Los cortes y las caídas hicieron que el pelotón se dividiera a medida que avanzaba entre la fuerte lluvia que caía sobre el recorrido de 166 kilómetros que partió de Utrecht.
Froome y Contador consiguieron situarse en el pequeño grupo que lideraba la carrera, junto al estadounidense Tejay van Garderen, para terminar con un minuto y 27 segundos de ventaja sobre el grueso de los corredores.
En el pelotón estaba el último ganador del Tour, Vincenzo Nibali (Astana), el colombiano Nairo Quintana (Movistar) y el francés Thibaut Pinot (FDJ), que sólo pudo intentar limitar los daños después de quedar cortado en la parte trasera. Greipel fue el más rápido en la recta final, superando al eslovaco Peter Sagan (Tinkoff Saxo) y a Fabian Cancellara (Trekk), que llegó tercero y se llevó el maillot amarillo de líder. El británico Mark Cavendish (Ettix QuickSteep), favorito para ganar la etapa antes de comenzar, sólo pudo terminar en un decepcionante cuarto puesto.
Su compatriota Froome, el campeón del Tour en 2013 tuvo que retirarse del recorrido el pasado año tras un accidente en la quinta etapa, mientras que Contador, que está intentando un doblete de Giro y Tour de Francia, había abandonado en 2014 tras romperse la tibia en otra caída. Ambos, han acumulado una ventaja que puede servirles en la montaña.

