Una vuelta olímpica con muchos condimentos para Argentina. Mientras su pueblo gritaba los goles del Matador Mario Alberto Kempes en aquella recordada goleada 6-0 ante Perú (en Rosario), que marcó un día histórico para la Celeste y Blanca, en las afueras del estadio de River la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla torturaba a miles de personas. Un mundial en plena dictadura. Con esa situación de por medio, Argentina con ese triunfo obtuvo el pase a la final del mundo ante Holanda, partido que ganó 3-1 y le permitió al alzarse con el título con el cordobés Kempes como goleador y figura del torneo mundial 1978.
Un título que tuvo un valor doble ante tantas críticas hechas por varios equipos, que no miraron con buenos ojos que Argentina organizara el mundial en medio de una severa dictadura militar que atravesaba el país. Pero la FIFA, que había decidido la sede en 1966, le dio la mano derecha al Gobierno nacional, que no dio marcha atrás.
Jugadores como Johan Cruyff se tomó la justicia por su mano y decidió no disputar el Mundial de 1978 con su selección. El resto de la expedición de los Países Bajos (Holanda) sí participó pero se negaron en todo momento a saludar a los máximos responsables de la dictadura impuesta en Argentina.
Fue un Mundial con el regreso de la selección española después de varios años sin participar en este torneo. Por otro lado, la final la disputaron el combinado anfitrión frente a un Holanda que seguía deslumbrando al mundo con su denominado "fútbol total". El trofeo se lo llevó la Argentina, que clasificó segundo en su zona tras la derrota ante Italia y luego debía ganarle 4-0 como mínimo a Perú para pasar a la final y finalmente lo venció por 6-0, despertando un manto de sospechas. Con esa victoria disputó la final ante Holanda, partido que la selección Albiceleste ganó 3-1 en tiempo suplementario de la mano del goleador argentino y del mundial, Mario Alberto Kempes.
El Matador
Mario Kempes a pesar de no marcar ningún gol durante la primera fase, el delantero argentino acabó el Mundial como el máximo goleador con seis goles, uno más que el peruano Teófilo Cubillas y el holandés Rensenbrik.
No tan azul
Francia ante Hungría debía jugar de blanco por motivos de televisión, por eso se presentó con la camiseta suplente: lo hizo con los colores del equipo que estaba más cerca del estadio de Mar del Plata, Kimberley, verdiblanco; ganaron 3-1.

