"Los Pumas, van pasando por ahí”. "Olé, olé, olé, yo soy Puma, es un sentimiento, no puedo parar”. "Hay que saltar, hay que saltar, porque a Los Pumas hay que alentar”. Con estas canciones, más utilizadas habitualmente en el mundo del fútbol que en el rugby, cerca de cien personas recibieron anoche a Los Pumas en el aeropuerto sanjuanino, en lo que es la previa al choque de mañana en el Bicentenario ante Sudamérica XV, que marcará la despedida del país de nuestro seleccionado antes del Mundial de Nueva Zelanda.
La movida para esperar a los jugadores y el cuerpo técnico de Los Pumas se armó desde las 20.15, media hora antes de lo que debía ser el arribo del avión procedente de Buenos Aires. El retraso en el vuelo permitió que la percusión ganara espacio en el aeropuerto, encabezando todo los pibes de las inferiores de los clubes Universidad y Huazihul. Hasta que recién a las 20,30 el vuelo de Austral tocó suelo sanjuanino. Pero cuando se esperaba que la delegación completa saliera por la puerta principal y se subiera al colectivo, se decidió que la movilidad ingresara a la pista. De esta manera se generó cierto malestar de algunos dirigentes locales por esta medida de "esquivar" al público. En principio se dijo que sólo dos jugadores hablarían y el resto no tendría contacto, algo que cambió con la salida de los técnicos Santiago Phelan y Fabián Turnes, más varios integrantes de la delegación de 40 rugbiers. La particularidad fue que muchos de los que aparecieron para firmar autógrafos y sacarse fotos no fueron los consagrados como Felipe Contempomi, Rodrigo Roncero o Mario Ledesma, sino los jugadores que obtuvieron el histórico título en la Copa Vodacom. Luego de recibir los coach un ramo de flores de bienvenida, se emprendió el viaje hacia el hotel donde todo resultó más tranquilo y sólo con algunos espectadores. Luego llegó el momento de la cena y el descanso esperado. Es que esta delegación se encuentra en pleno acondicionamiento físico, el cual comenzó en Pensacola (Estados Unidos) y siguió en el SIC de Buenos Aires desde hace otro par de semanas. Por eso los rostros de cansancio al bajar del avión, pese a lo cual algunos Pumas se dieron tiempo para recibir de cerca el calor sanjuanino.

