La habitual timidez que muestra el único integrante de la selección argentina de vóleibol que estará en Rio, Bruno Lima, contrasta con la tremenda potencia que expresa en cada remate. Y a contramano de aquella frase legendaria que ‘nadie es profeta en su tierra’, el opuesto titular del combinado que dirige Julio Velasco ayer resultó el goleador del partido con una docena de puntos. El jugador de Obras estuvo en cancha los dos primeros sets y una parte del tercero y decisivo, cuando se levantó el cartel de madera con el número 12 y el player sanjuanino, de apenas 20 años, salió para calzarse el buzo y ver el resto del encuentro sentado en el banco de suplentes.
Bruno, tal cual ocurrió con su comprovinciano Rodrigo Quiroga, recibió una distinción especial antes del partido de manos del gobernador, Sergio Uñac, y el secretario de Deportes, Jorge Chica, por su gran presente y ser uno de los representantes en la albiceleste. A su vez, Bruno le entregó a Uñac una camiseta de la selección firmada por todos los jugadores y el cuerpo técnico. La gente lo ovacionó a este chico que de la mano de Velasco se ubicó como opuesto y así llegará a Rio de Janeiro, pese a que la mayor parte de su carrera deportiva la desarrolló como receptor-punta. Esta claro que el DT tiene plena confianza en sus condiciones, aunque más de una vez aseveró que “hay que llevarlo de a poco. No cargarlo de presión”.
Después del contundente triunfo sobre los aztecas, Lima destacó que “este tipo de victorias nos sirve para ir aflojando la ansiedad lógica que uno tiene cuando se acerca un objetivo tan grande como son unos Juegos Olímpicos”. Respecto de su rol dentro de un plantel y sus 20 abriles, puntualizó que “todos saben que soy muy chico y por ahí me pudo mandar alguna (sonríe). Pero siempre trato de escuchar tanto al técnico como a mis compañeros que cuentan con una mayor experiencia”. Por último, se refirió a lo que sería un cruce en Cuartos de final en Río: “Ojalá lleguemos a esa instancia y demos un batacazo”.

