Aquella premonición que hizo el pasado 2 de diciembre a DIARIO DE CUYO sobre “viene mal la mano para mí”, se cumplieron ayer lamentablemente, a las 13.15 horas en su casa de Pocito, cuando el corazón le dijo basta a Daniel Brunetto. El exarquero de San Martín, Unión, Trinidad y Alianza, entre otros clubes, luchó hasta el final contra esa enfermedad cruel llamada ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). A los 55 años, el Oso dejó el recuerdo de sus atajadas en las canchas sanjuaninas y una resignación propia de saber que su cuerpo había sufrido de una manera tremenda desde que se la diagnosticaron a mediados de este año. Sus restos eran velados desde ayer por la tarde en la Cochería Municipal de Chimbas (Mendoza 2280 Norte) y recibirán sepultura a las 12 horas en el cementerio ‘Parque El Palmar’, en 9 de Julio.
Fue una batalla desigual ante esta patología que no tiene cura aún y que va afectando de manera rápida los músculos del cuerpo. Su difícil presente se conoció el 18 de junio en la edición impresa de este medio, cuando Brunetto aún podía moverse por sus medios. Encima, por su problema de salud fue echado del trabajo y quedó sin cobertura social. Por eso también padeció las carencias económicas. El ambiente futbolero hizo diversos eventos para recaudar fondos en la búsqueda de apoyarlo, siendo el partido entre ’viejas glorias’ en cancha de Trinidad en julio el más claro en ese sentido. A comienzo de este mes el panorama se complicó y fue internado en una clínica céntrica para tenerlo más contenido. Igual, Brunetto era conciente que la pelea era más que desigual: “Sabía que me iba a pasar esto, me lo veía venir. La enfermedad me avanzó muy rápido”, reveló, con la voz entrecortada. Por gestión de sus familiares más cercanos, su esposa y los cinco hijos que tenía, le dieron el alta para estar en su casa. Daniel quería dejar este mundo en su hogar y así fue ayer pasado el mediodía.
