En el reinicio de la actividad en la Copa Libertadores, Boca trasladó el sueño continental a Quito. Los 2.850 metros de altura y la disciplina táctica de Independiente del Valle significaron los problemas más perceptibles para el Xeneize que perdió 2-1 en el partido de ida de la semifinal.
De todos modos, antes de que se cumpla el primer cuarto de hora el equipo del Mellizo sacó la primera diferencia. Una mala salida local y una perfecta triangulación ofensiva conformaron la conquista. La descarga de Carlos Tevez y la pared construida entre Fernando Zuqui y Pablo Pérez, le permitieron al ex Newell’s festejar el 1-0 con una definición rasante. La pobre reacción de Rodrigo Azcona contribuyó con el gol.
A partir del tanto, los del Mellizo se encargaron de dominar el duelo con un planteo inteligente. Sin embargo, cuando el reloj marcaba los 35’ minutos, una proyección de Julio Angulo le dio la chance a Júnior Sornoza de emparejar las acciones, pero la pésima resolución del delantero de Manabí favoreció a Agustín Orion.
Era el mejor momento del conjunto de Pablo Repetto. Los comandados por el uruguayo se animaban a buscar la igualdad hasta que un corte de luz enfrió sus intenciones. Además de las limitaciones propias de sus intérpretes, los ecuatorianos debían luchar contra las dificultades del destino. El Atahualpa jugaba a favor de Boca.
En el inicio del complemento una irresponsabilidad de Frank Fabra paralizó los corazones xeneizes. El colombiano intentó una salida por adentro del área chica y le regaló la pelota a Angulo, quien no supo capitalizar el regalo del cafetero. En su desesperación por marcar el empate, el joven de San Lorenzo le devolvió el balón al lateral.
Fue una premonición de lo que iba a suceder unos instantes después cuando Independiente del Valle consiguió emparejar las acciones gracias a otra desgracia ajena. Un cambio de frente de Christian Núñez, un resbalón de Leonardo Jara y un remate cruzado de Bryan Cabezas conformaron el grito local. A pesar de los merecimientos, la serie se mantenía abierta.
Lejos de lo que marcaban los pronósticos, los de Repetto sorprendieron a Boca gracias a la sociedad conformada entre Mario Rizotto y Angulo. El dominio del atacante con pasado en Estados Unidos representó el 50% de la conquista. La calidad en la posesión y la efectividad en el disparo sirvieron para que el dueño de casa se quede con la victoria. La merma física de los argentinos fue un factor decisivo en el destino del pleito.
De esta manera, el conjunto de Barros Schelotto que había comenzado bien la temporada goleando en San Juan a Güemes de Santiago del Estero por la Copa Argentina, no fue el mismo en Ecuador donde se le presentó una dificultad superior.
El próximo jueves Boca deberá convertir al menos un gol para quedarse con el boleto a la final.
