Buenos Aires, 4 de Agosto.- Terminó mal y arrancó peor. Si el semestre pasado Boca vivió en un sueño hasta perder todo sobre el final, hoy continuó con la mala racha. En el primer partido de la era post Riquelme, el equipo de Falcioni se mostró desorientado ante un Quilmes que, apoyado en la mayoría de los jugadores que consiguieron el ascenso, marcó la diferencia y fue superior en todo el partido. La derrota por 3 a 0 de los xeneizes tuvo como agregado la infantil expulsión de Santiago Silva, que coronó una tarde negra para los visitantes.

La semana no pudo ser peor para Boca. Comenzó con la gira en Venezuela, que por problemas en los vuelos provocó que los xeneizes en vez de volver a Buenos Aires el lunes, recién regresaran el jueves. Con muy poco descanso, el equipo de Falcioni se mostró cansado en el campo de juego, defecto que quedó más en evidencia cuando Santiago Silva dejó con diez jugadores a su equipo, a los 18 minutos, tras devolverle una patada a Sebastián Romero, que vio la amarilla tras cometerle una infracción.

Antes de la roja, a los 12, Martín Cauteruccio había abierto el marcador, aprovechándose de un rebote que lo dejó solo contra Oscar Ustari, que jugó su primer partido con los colores azul y amarillo.

Con diez jugadores, Boca hizo lo que pudo contra un Quilmes que supo sacar ventaja de los espacios y manejó el encuentro como quiso.

En el complemento, el gol de Pablo Garnier a los 15 minutos dejó sin aliento a Boca, que pareció darse por vencido cuando todavía quedaban 30 minutos en el camino. La daga final la clavó otra vez Cauteruccio, a los 40.

Con el 3-0 final, el equipo de Falcioni ya se deberá enfocar en la final de la Copa Argentina que jugará el miércoles a las 20.30 contra Racing, en San Juan. El turno de presentarse en la Bombonera se dará el próximo domingo, por la segunda fecha del torneo Inicial, frente a Tigre.

Por su parte, Quilmes se medirá de visitante contra All Boys, el próximo sábado, a las 16.10.