Boca Juniors conquistó también anoche la Copa Argentina, pero en el 2-0 ante Rosario Central influyeron enormes errores del árbitro Diego Ceballos y su asistente Marcelo Aumente, nada menos que en los dos goles.
En un estadio Kempes repleto, los tantos los aportaron el uruguayo Lodeiro, de penal, y Chávez, uno al comienzo del segundo tiempo y el otro en el epílogo.
Lodeiro, con un remate al palo derecho del arquero Manuel García, marcó de penal a los 9’, tras una falta de Ferrari a Peruzzi que el árbitro vio dentro del área, aunque fue un metro afuera.
El segundo tanto lo anotó Chávez, a los 44’, tras partir apenas adelantado, tras una réplica fulminente.
Se trató de un bicampeonato obtenido por el equipo de Arruabarrena, dado que esta Copa Argentina se suma al certamen de Primera División que obtuvo el fin de semana último.
Durante el primer capítulo, Central fue superior y le anularon una conquista para la polémica. La acción clave ocurrió en el minuto 37, cuando Ruben prevaleció en un ramillete de futbolistas de ambos elencos y cabeceó para vencer a Orion, todo como consecuencia de un magnífico tiro libre que ejecutó Cervi.
La escena fue anulada por recomendación del asistente Aumente, quien consideró que hubo posición adelantada de Larrondo. El ex Tigre fue el primero en ir a buscar el lanzamiento de Cervi, más allá de que en ningún momento llegó siquiera a rozar el balón. Como consecuencia de ese episodio, fue expulsado Coudet, quien protestó en forma enfática y desmedida.
El mediocampo xeneize dio las habituales ventajas por las bandas y por eso muy pronto, a los 9’, ya fue amonestado Pérez. Claro que, así como se descontrola emocionalmente, a Pérez se le debe reconocer que es un buen futbolista y, como prueba de ello, a los 34’, disparó desde lejos en forma rasante y García controló la situación.
Fue por entonces que Ruben exhibió su gran categoría con ese cabezazo certero que batió a Orion, aunque el leve, casi minúsculo y fílmico, adelantamiento de Larrondo permitió que todo resultara invalidado y el parcial concluyera con las vallas inmaculadas.
En la segunda parte, todo parecía continuar igual, o al menos con grandes parecidos respecto de la anterior, hasta que tomó distancia Peruzzi al proyectarse por la derecha y Ferrari lo derribó desde atrás, pero evidentemente fuera del área mayor.
Sin embargo, el árbitro Ceballos incurrió en un error gigantesco y cobró el penal inexistente, que aprovechó Lodeiro para capitalizarlo con maestría, abajo y a la derecha de García, quien había escogido apostar al poste opuesto.
Desde entonces Central fue perdiendo claridad, en especial luego de que Ruben metiera un cabezazo de gol que controló increíblemente Orion.
Para tratar de nivelar el tanteador, Central fue perseverante y batallador, pero cada vez menos lúcido y más fácil de controlar para Boca. Y en el final Chávez sentenció el partido en otro posición dudosa.

