Quilmes fue más ordenado y efectivo, estableció diferencias claras en el juego y logró como local en su regreso a la Primera División un contundente 3-0 sobre un alicaído Boca Juniors. Con la potencia de Cauteruccio y la clase de Caneo, Quilmes lo manejó en su totalidad.

Boca, que tempranamente quedó reducido a diez por la expulsión del uruguayo Santiago Silva, fue un conjunto anárquico, débil en función defensiva e inexpresivo en ataque, vencido desde mucho antes del minuto noventa. De este modo el elenco auriazul dista de llegar en condiciones aceptables a la final de la Copa Argentina, la que afrontará el miércoles próximo ante el Racing Club en el Estadio Bicentenario de San Juan.

Desde el principio se advirtió que la movilidad de Cauteruccio le creaba problemas al fondo de Boca, aunque las dos primeras aproximaciones le correspondieron al equipo de Julio Falcioni. Pero, a los 11, después de una mala salida de Matías Caruzzo que produjo un rebote, la pelota le quedó en el área por derecha a Cauteruccio, quien sacó un remate fuerte y muy preciso a palo izquierdo para poner el 1-0.

El partido se le complicó definitivamente a Boca a los 17, cuando Silva reaccionó con una agresión tras una falta dura de Sebastián Romero y el oriental fue expulsado. A lo largo de la segunda parte Quilmes manejó el desarrollo tanto como se lo propuso. A los 3 minutos, Ustari salvó un remate de Joel Carli, a los 12 Caneo disparó desviado frente al arco y a los 15 llegó el segundo gol, en una acción que elaboró el armador sobre la izquierda y definió Pablo Garnier entrando sin marca para resolver de zurda.

En los últimos diez Quilmes volvió a acelerar, a los 36 respondió bien Ustari ante un cabezazo de Cauteruccio y a los 40, después de una buena acción de Caneo, culminada por un zurdazo que Ustari no retuvo, llegó Cauteruccio para establecer el 3-0 y ponerle el broche de oro a la buena producción de su equipo. Boca dejó una pobrísima imagen. Se le viene la final de la Copa Argentina y se podría decir que pero no podría llegar.