Boca Juniors rescató anoche con el 0-0 un punto importante en el Estadio Monumental de Palmaseca ante un Deportivo Cali que se dedicó más a golpear que a intentar jugar, por la primera fecha del Grupo 3 de la Copa Libertadores.

El primer tiempo superó ampliamente y para mal lo que se puede definir como friccionado. Sorprendió el Cali con una presión intensísima en la mitad de la cancha como para desconectar a los creativos boquenses, pero lo hizo con una carencia de límites y escrúpulos.

En el marco de ese reparto de golpes que aplicaron los locales, quien resultó particularmente perjudicado fue el uruguayo Lodeiro que fue reemplazado por Pérez.

Todas esas incorrecciones sistemáticas se dieron por la permisividad del árbitro brasileño Pericles Cortez. Boca quedó desenchufado, pero también causó algunas escenas que lo pudieron haber comprometido, como un brazo extendido de Pablo Pérez hacia el rostro de un adversario o una fuerte falta desde atrás de Tevez, que le costó una tarjeta amarilla.

En cuanto a juego en ese capítulo no hubo casi nada, pero, a los 4’ Tevez cedió a Silva, quien disparó alto.

En otra chance, a los 23’, Molina envió un centro que Palacios cabeceó bombeado y desviado. Pero a los 43’ los caleños casi ganan el parcial, porque un remate de Preciado pegó en un poste.

En la segunda mitad, por lo menos bajó la cantidad de golpes y, a los 17’, los anfitriones estuvieron a punto de ponerse en ventaja, porque Sambueza jugó para Borré y tapó Orion en gran intervención. En el tramo final el Cali buscó un poco más, pero nunca tuvo la claridad ni la penetración necesaria como para pretender imponerse.