Ya había amagado con llevarse los tres puntos a San Juan en dos ocasiones anteriores: primero en La Plata y después, en Córdoba. Pero finalmente tuvo que ser Puerto Madryn la tierra del bautismo triunfal como visitante para Sportivo Desamparados, porque con un gol de Augusto Alvarez, a los 29 minutos del segundo tiempo, venció a Guillermo Brown por 1-0, consumando su primera gesta victoriosa afuera de San Juan y dentro del complicado mapa de la Primera B Nacional. Fue justicia. Total y absoluta justicia. Porque Sportivo siempre fue el que lo buscó, presionando a un rival que urgido por sus necesidades, se sorprendió con el planteo sanjuanino y poco a poco fue ofreciéndole flancos para que lo lastimen. A los 6 minutos, Artura -figura de la cancha- tuvo la primera opción clara para Sportivo, pero remató desviado. La respuesta de Brown fue con Diego Giménez, pero Aguiar respondió con seguridad. Sportivo manejaba mejor la pelota y ese andar debió traducirse en el gol cuando a los 17 minutos, Artura volvió a aparecer en escena y obligó a una tapada sensacional del arquero Pereira. En ese primer tiempo, Sportivo pudo haber sacado su ventaja pero no lo definió.
Si había sido bueno el rendimiento Puyutano en el primer tiempo, en el arranque del segundo fue tremendo. Al minuto, Giovenale salvó en la línea un remate al gol de Artura con el arquero ya vencido y 30 segundos después, Cuevas cabeceó al palo y en el rebote, Lamberti disparó al gol, pero se encontró con una salvada providencial de Stang. Era más Desamparados y no podía consumarlo. Cuevas y Artura volvieron a tener sus chances, pero el arquero Pereira volvió a ganarles. Hasta que llegó el minuto 29 del complemento y Artura se hizo la manija de Sportivo para habilitar al recién ingresado Augusto Alvarez, que definió cruzado, al segundo palo, para poner el 1-0 absolutamente merecido para Desamparados.
Desamparados tenía el control del partido y del marcador. Se alió del tiempo, se acomodó con la tenencia de la pelota y esperó el final sin sobresaltos. Sabiendo que esta vez no se le podía escapar y que ganar de visitante no es poca cosa en una divisional tremenda para las localías, en las que no es fácil afirmarse en rodeo ajeno.
Lo que quedó de partido fue sólo la desesperación y la impotencia de un Brown que nunca supo cómo doblegar a un seguro equipo como Desamparados que, por el contrario, siempre entendió cuál era la forma para asegurar una victoria clave que rompió con la abstinencia como visitante en la B Nacional y que lo reubicó en las posiciones y en el promedio del descenso. No era un partido más y, después del 1-0 final, no terminó siendo un partido más. Es clave desde lo estadístico y vital desde lo futbolístico porque de visitante, Sportivo había hecho todo como para ganar y recién encontró su bautismo en el Sur.

