Con un gol del crack argentino Lionel Messi, el Barcelona, como local, derrotó ayer al Real Madrid 3 a 2 en el partido de ida de la Supercopa de España. El resultado dista de lo hecho por uno y otro conjunto en busca de la victoria. Los catalanes, por un error de su arquero Valdéz que le regaló un gol al argentino Angel Di María, dejaron la serie abierta para la revancha que se disputará en la capital española.
Otra vez, el Real Madrid apeló a un juego ultradefensivo con todos sus hombres en su campo preocupados más en no recibir goles en su arco que en provocarlos en el arco rival.
Con este planteamiento, la primera llegada al área del Madrid fue a la media hora de juego. No obstante, ocasiones de peligro claro hubo pocas y fueron todas blaugranas. Leo Messi en dos ocasiones y Pedro en otra fueron los que más cerca estuvieron de abrir el marcador.
En el segundo tiempo, el partido cambió por completo. El Madrid estiró un poco sus líneas para intentar tener alguna oportunidad más. Ingresaron los argentinos Higuaín y Di María. Con el Barça controlando el juego, llegó lo inesperado. Cristiano Ronaldo, de cabeza y a la salida de un córner, puso el 1 a 0 a los 9 minutos.
Pero el Barça reaccionó de la mejor forma posible. El aguijón venenoso que clavó el Madrid vía Cristiano despertó a los locales que lograron la igualdad dos minutos después con un gol de Pedro entrando en diagonal. El Real Madrid volvió a replegarse pero esta vez la máquina blaugrana estaba más engranada y dio sus frutos.
Tras buenas jugadas con ocasiones claras para Alves y Piqué, Ramos cometió penal sobre Andrés Iniesta y Leo Messi tomó la responsabilidad de tirarlo. Esta vez no fallo y volvió a marcar contra el Real Madrid tras una sequía considerable para lo que es el argentino que lleva, ahora, 17 anotados en el clásico.
Xavi dejó groggy al Madrid definiendo con un toque bajo una gran jugada de Iniesta que lo habilitó de manera notable luego de engañar a tres defensores rivales. Casillas le tapó a Messi el golpe de nocaut y en el arco de enfrente Víctor Valdéz dudó entre rechazar y salir jugando, quiso gambetear y le dio la opción a Di María para que anotara luego de robarle la pelota y poner nuevamente en carrera al equipo blanco.
Fue demasiado premio para el Madrid y excesivo castigo para el Barça que hizo mucho más por la victoria y el espectáculo.
