“Tendría que jugar todos los partidos en esa cancha”. La frase, sonrisa incluida, corresponde a Diego García, autor de los dos goles de San Martín en el triunfo del viernes sobre Banfield en el Florencio Solá del Sur de Buenos Aires. Es que el entrerriano marcó el estadio del Taladro como un lugar afín en su carrera pues ahí debutó en Primera con Quilmes hace exactamente cinco años y en su regreso a ese sitio pudo celebrar los dos tantos con el Verdinegro para una victoria clave.

“Cuando estaba llegando al estadio me acordaba que ahí arranqué en Primera y la verdad que se me cruzaban muchas cosas. Parece que la cancha de Banfield es como mi casa, no me puedo quejar de todo lo que viví ahí”, remarcó el delantero de 26 años quien hace cuatro partidos se ganó la titularidad en base a buenos rendimientos y, ahora también, a goles.

El Guri, como lo apodan en el plantel, recordó lo positivo de aquel estreno con el Cervecero. “Entré a jugar los últimos 15’ y me hicieron un penal. Ganamos 3-2 así que resultó un debut redondo”, explicó el nacido en La Paz, Entre Ríos, pero que a los seis meses se mudó con su familia a Urdinarrain, distante a 60 kms. de la capital entrerriana, Gualeguaychú. Fue en un club de la ciudad donde largó su carrera a los 6 años, con la particularidad de siempre hacerlo en cancha de once pues no existía el baby fútbol. “Era aprender de golpe, nada de adaptación a cancha chica o cosas parecidas”, contó. Ahí estuvo hasta los 15, cuando partió hacia La Plata para jugar un año en Gimnasia; luego pasó a Newell’s donde estuvo en la Quinta y posteriormente recaló en Quilmes para debutar a los 19 años en aquel partido mencionado contra el Taladro en el 2007. Dos años después tuvo un paso de medio año por Argentinos Juniors donde una una fisura en el tobillo derecho lo dejó sin la continuidad esperada ya que la recuperación le demandó tres meses en total: “Era un partido de Reserva y me lesioné justo ante Banfield, cuando fui a trabar una pelota con un rival. El que me lesionó fue el defensor Toledo, que me marcó el viernes, así que también por eso fue especial el partido”, recordó.

En el 2010, ya en Independiente Rivadavia de Mendoza, el destino hizo que se cruzara con San Martín: “Perdimos 1-0 en Mendoza con el gol de Scatolaro”, tiró. De ahí, volvió a Quilmes el año pasado, club que es dueño solo de sus derechos federativos ya que los económicos pertenecen a dos empresarios, uno de ellos Mauro Bianchi, el hijo de Carlos, el reconocido DT. El primer semestre del 2011 lo tuvo en Defensa y Justicia. “Como el ayudante de campo de Rodríguez era Andrés San Martín, él me recomendó para que viniera a San Martín. Garnero dio el visto bueno y así llegué a San Juan”, destacó García, quien tiene más allá de lo futbolístico fuertes vínculos con el Sur de Buenos Aires. “En Quilmes vive mi hija, Morena (4 años), producto de una relación con una chica de la zona cuando estaba jugando ahí. Hoy (por ayer) me quedé para verla y compartir un buen rato. Acá también vive mi hermana, además de tíos y primos, así que estoy en familia”, expresó el hombre gol del viernes y quien de a poco se convirtió en pieza clave.