Fue una topadora, un aluvión, no perdonó. Contundente por donde se lo mire. Trinidad rugió fuerte ante su gente, mostró que es serio candidato. Ganó, gustó y goleó 4-1 a Gimnasia de Mendoza, que fue un tibio y mezquino rival. Alegría en el Templo y en los camarines, porque apenas entraron los jugadores Leones se pusieron a bailar con un tema de la Mona Giménez. En el Barrio Atlético se respira ilusión y buen fútbol.

Desde el inicio del León ejerció una gran superioridad sobre Gimnasia, que entró nervioso, dormido. En la primera Martiní ya comenzó a meter miedo con un remate cruzado, que salió cerca. En Trinidad había entendimiento, todos sabían lo que tenían que hacer. Bidal por derecha fue imparable, se juntó bien con Molina y ahí nació el fútbol para Paratore, que fue una liebre. Por izquierda Sánchez le aportó velocidad y despliegue. El gol estaba al caer, llegó en una jugada de laboratorio. Silvio Molina metió un centro perfecto para que Villegas peinara y gritara el primero. El Lobo dominó el balón en la mitad de la cancha, pero le faltó profundidad, animarse a pasar al duro de Villegas, al duro de Villafañe. Antes del segundo Molina, el León tuvo dos claras, que no pudo convertir. Y sobre el final Molina, siempre protagonista, amagó a tirar centro y la metió con tres dedos en el primer palo, la pelota pegó en el travesaño, bajó y Martiní de tijera puso el 2-0. Así, con ese ánimo Trinidad se fue al descanso.

Si Gimnasia estaba caído de ánimo por el segundo gol, quedó partido con el tanto de Molina a los 3′. Encuentro cerrado, el León se relajó, se puso dos líneas de cuatro y aguantó. Gimnasia fue otro, los cambios le vinieron bien, pero siguió careciendo de ideas, de fútbol y agresividad. Pero atrás quedó expuesto y en una contra letal, con asistencia de Molina, Paratore decoró la noche soñada. Al minuto Anzorena descontó de penal para el Lobo. De ahí en más, la visita tuvo la pelota pero no supo como entrar, como abrir a la defensa rival. Y Trinidad aguantó, cuidó el balón, lo hizo circular para terminar ganando, gustando y goleando en una noche perfecta.