Luego de ver los partidos de los cuatro grupos del torneo, más que nunca queda claro que el principal rival para arrebatarle el título a Nueva Zelanda es Australia. Bajo la conducción técnica desde el año pasado de Michael Cheika, los Wallabies implementaron un cambio drástico en su juego y, sobre todo, en su disciplina. Volvieron a las bases con su juego en los fundamentos y a partir de ahí se hicieron un seleccionado nuevamente temible. Les tocó lidiar con el Grupo A, el de la “muerte”, como fue catalogado ya que lo integraban el local (Inglaterra) y Gales. A su reconocido poderío ofensivo (fueron el cuarto equipo con más tries en la fase de grupos con 17), le sumaron una defensa muy fuerte pues en ningún encuentro le pudieron marcar más de 13 puntos. Llegan a los Cuartos de final creciendo en su rendimiento y con la certeza que solo se podrían topar ante los All Blacks recién en la final, pues vienen en el cuadro por el lado de Irlanda y Argentina.
Escocia es un rival de cuidado, pero que no asusta para nada, más si se tiene en cuenta su último partido por el Grupo B donde pusieron en riesgo la clasificación al superar con lo justo (36-33) a los samoanos. El Cardo tendrá que mejorar mucho a nivel defensivo como para hacerle frente a la “marea amarilla”. El carácter también es otro punto donde suelen flaquear los del Reino Unido, pues de los seis Cuartos de final que disputaron por mundiales solo en el segundo accedieron a la siguiente instancia.
Luego del fracaso de hace cuatro años cuando Los Pumas los eliminaron en la fase de grupos, Escocia busca dar un auténtico batacazo el próximo domingo, nada menos que en La Catedral del rugby como es Twickenham, en el mediodía de nuestro país. Aunque en el deporte todo es posible, los Wallabies son claros candidatos a estar entre los cuatro mejores.

