Atlético Tucumán y Banfield empataron sin goles en un emotivo encuentro de la octava fecha del torneo Clausura.

El cero final fue mentiroso, ya que el desarrollo del encuentro tuvo varias emociones frente a los arcos, especialmente el del conjunto tucumano, donde Ischuk tuvo que trabajar mucho para dejar el marcador cerrado.

Es que tras un comienzo con Atlético Tucumán con mayor posesión de balón, conforme fueron pasando los minutos los chicos del "Taladro", que jugó con un equipo alternativo por su participación del próximo miércoles ante Nacional, en Montevideo, por Copa Libertadores, se animaron a buscar el partido.

Y así, cada vez que los visitantes atacaron, fueron desnudando las debilidades estructurales de los dueños de casa, hasta llegar a crearle varias situaciones de gol en las inmediaciones del área defendida por Ischuk.

El primer tiempo finalizó entonces con un promisorio panorama de cara a la segunda mitad, en la que los dirigidos por Sosa tenía la obligación de salir a quemar las naves para responderle a una multitud que reclamaba más transpiración para salir de la zona de descenso directo en la que se haya sumergido el equipo.

Sin embargo, los ataques locales en esa parte final dependieron casi exclusivamente de las acciones individuales de Pereyra, aunque de tanto ir los tucumanos se exponían al juego que más le gusta a los de Falcioni: el contraataque. De esta manera el partido contó con mucho dinamismo, pero nada de goles.