Jugar de visitante y festejar en el Barrio Cabot no es para cualquiera. Hay que tener personalidad además de fútbol y Atenas Pocito demostró tener argumentos de sobra para recuperarse en apenas cuatro días de lo que fue derrota finalmente ante Colón el domingo pasado y ayer, terminar empatándole a Sportivo Árbol Verde 1-1 para dejarlo afuera de las semifinales del Oficial 2016. No era sencillo y para colmo para completar el peor escenario, el primer tiempo fue muy flojito en Atenas y el Verdolaga pudo haber resuelto todo en esos primeros 45 minutos. El arquero pocitano Emanuel Cortez terminó siendo protagonista de la primera etapa cuando a los 17’ parecía tener todo controlado y la pelota medida para que muriera en su pecho, pero el piso de la cancha le jugó mal, picó feo la pelota y se le fue de las manos para dejarsela servida a Sebastián Palacios, que recién después de dos rebotes más puso el 1-0 favorable a un Árbol Verde que había sido decididamente más que Atenas y merecía esa ventaja. Palacios tuvo dos chances netas más pero no las resolvió. Erró dos goles increíbles y terminaría lamentándolo mal al quedar eliminado.

Es que en el complemento, Atenas fue otro. Sacó pecho, se fue al frente y diezmado como venía desde La Rinconada se las arregló para llevar a Árbol Verde contra su arquero Rivero. La presión que comandaba Willy Bronvale empezó a dar sus frutos y a los 20’ tras un córner en el que dudó el arquero local, la bajaron en el segundo palo, la volvieron a meter al corazón del área y ahí estaba el chiquitito Campos para empujarla y establecer el empate. Era volver a la vida para Atenas y una condena demasiado pesada para un Árbol Verde que se olvidó de todo lo bueno que hizo en la primera etapa para terminar aturdido, yendo al frente porque otra opción no tenía y equivocando los caminos. En ese escenario, Atenas se plantó firme. Ya no iba desde atrás, estaba con el resultado que le alcanzaba para clasificar y no lo iba a dejar escapar. Se agrupó bien para atrás, acomodó sus líneas y dejó que la presión fuera del local que lo inquietó con algunos pelotazos. Pudo haberla definido Campos pero llegó demasiado exigido y la tiró lejos pero la historia ya estaba escrita y con el 1-1 en el Barrio Cabot, Atenas demostró que está más vivo que nunca y espera ansioso su momento en las semifinales sabiendo que nadie le regaló nada.