Desde hace 12 años, en la esquina de Colón y Córdoba, a tres cuadras de la plaza de Santa Lucía, suele ser misión, no imposible, pero sí bastante complicada encontrar estacionamiento cuando hay alguna actividad en la pista de la Escuela de Patinaje Artístico Fantasías.
Nacida en noviembre de 1982 como una de las actividades que proponían los exploradores del colegio Don Bosco, la entidad que dirige Ramón Córdoba, se ha constituido en una marca registrada del departamento con el que limita al Este la ciudad Capital.
A diario, mientras el clima lo permita, porque la pista es descubierta, un total de 170 patinadores aprenden los secretos de una disciplina que combina el deporte y el arte como pocas. Con mayoría de damas -sólo asisten 15 varones- siendo las menores de 5 años, un grupo de entusiastas profesores va puliendo artesanalmente las cualidades de sus deportistas.
La historia dice que comenzó como un grupo de bastoneras sobre patines que engalanaban con la belleza de su marcha los desfiles que se realizaban en las fechas patrias. El deterioro de la cancha de básquetbol del colegio salesiano obligó a que el ‘Profe’ Córdoba, como cariñosamente se lo conoce a su fundador, y los integrantes de la comisión directiva buscaran otro sitio para desplegar su magia. El club emigró, primero hasta el campo de juego del club de básquetbol Comunicaciones y luego, a un espacio cedido por el Sindicato de Madereros como domicilios temporarios hasta que, haciendo un gran esfuerzo, adquirió el predio santaluceño.
Los alumnos de ‘Fantasías’ encuentran espacios en todas las vertientes que tiene el patinaje artístico, que no se limitan solamente a las competencias de destrezas deportivas. Sino que les permite preparar y montar obras teatrales en las que la cooperación de los padres es vital. ‘Somos una gran familia’, afirma Córdoba.
Obras como ‘El hombre más grande de la historia’, inspirada en la controversial ópera rock Jesucristo Superstar, realizada con 33 patinadores en pista, en el 2008 en la pista del Estadio Aldo Cantoni y en 2009 sobre el escenario del Teatro Municipal y en 2013, festejando sus treinta años, cuando recrearon la historia bíblica de ‘Sanson y Dalila’, como tema principal y homenajearon a quien es su patinador más veterano, Wenceslao Carrizo, que cumplía 80 años, con la obra ‘De las ruedas del tren a las ruedas del patín’.
Niñas de Rawson, Rivadavia y otros departamentos son las que llenan de color y calor la pista de granito gris que es orgullo de quienes alguna vez soñaron con una realidad muy cercana que es contar con patinadoras de categoría internacional
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