Historia pura. Algún día, las crónicas dirán que en el corazón de Campo Afuera, jugó la selección argentina y que en la inauguración del Polideportivo Albardón fue triunfo. De Argentina, y de la gente. De todo un pueblo que vió como se hacía realidad el sueño de la cancha propia, un estadio con todas las letras que puso a Albardón a la altura del fútbol regional. Como para que a cada albardonero se le infle el pecho de orgullo. Fue fiesta de principio a fin. Con toda la calidez de la gente y la respuesta incondicional de los protagonistas: Argentina y Chile. Con figuras inoxidables que dejaron en la cancha todo su carisma y su enorme capacidad de hacerse querer desde la humildad. Argentina fue justo ganador. Venció por 3-1 y del otro lado tuvo un dignísimo rival como Chile que quiso ser parte de la fiesta.
En el primer tiempo, el mejor andar de los volantes argentinos (Ibarra-Mancuso-Pernía) le quitó la pelota a Chile y con eso, empezaron a sucederse un par de acciones de peligro que conjuró muy bien el arquero Salas. Pero a los 11’, el Pipa Estevez desbordó a Herrera por la derecha, metió el centro preciso al corazón del área y Bruno Marioni se acomodó para definir con categoría para abrir el marcador. Era justicia.
En Chile, desde el banco empezaron a buscar soluciones porque Mardones daba ventajas en el medio y en esa zona perdían demasiado. Entonces mandaron a la cancha al Huevo Arancibia y el Coca Mendoza pasó a jugar como volante central. Ahí se emparejó más el trámite y cuando parecía que los chilenos se querían acomodar mejor, Mancuso capturó un rebote en la puerta del área y clavó el zurdazo bajo para vencer a Salas por segunda vez.
En el complemento, Argentina mandó a la cancha a Coyette por Banegas en un cambio más que ofensivo. Con eso ganó más profundidad pero no lastimaba. Chile le dividió la posesión de la pelota pero tampoco tenía peso en el ataque. Pasó poco y nada hasta que a los 28’ llegó el tercer gol albiceleste, fruto de una jugada en un tiro libre que definió muy bien el Gato Mignini. Era partido terminado pero Chile dio el presente a través del carismático capitán Ivan Zamorano, quien de penal descontó 1-3 para tener premio a su hidalguía.
No quedó tiempo para más. Argentina, con todas su figuras, se dio el gusto de ser el primer ganador en el nuevo estadio albardonero. Con todo un pueblo ilusionado y festejando este paso adelante en el deporte. Una fiesta que se recordará siempre y que marcó una página especial en la historia del deporte de San Juan. Algún día las crónicas dirán que un pueblo trabajador y sufrido como el de Albardón decidió, buscó y concretó el sueño de tener su propio estadio. Un día para recordar siempre. Una página especial en la rica historia de un pueblo que demostró que cuando se quiere, casi siempre se puede. Una lección para aprender y disfrutar de la mano del fútbol.

