El equipo argentino de Copa Davis logró ayer la permanencia en el Grupo Mundial al ganarle 3-2 a Israel en Sunrise, Estados Unidos, gracias a los triunfos de Leonardo Mayer y Carlos Berlocq en los últimos dos puntos de la serie. El equipo albiceleste, capitaneado por última vez por Martín Jaite, debió esperar hasta el último punto para asegurarse la continuidad en la elite del tenis mundial, un lugar que ocupa desde 2002. La dura derrota de Berlocq ante Dudi Sela el viernes y el traspié de Horacio Zeballos y Federico Delbonis en el dobles obligaron a Mayer y a Berlocq a ganar y ambos lo consiguieron sin problemas, porque el correntino jugó uno de los mejores partidos de su carrera y demolió a Sela por 6-2, 6-1 y 6-4, y luego el chascomunense dio cuenta de Botzer por 6-2, 6-3 y 6-1. Las dos primeras jornadas pusieron un manto de dudas sobre las posibilidades argentinas, pero a fin de cuentas los resultados de ayer se ajustaron a la actualidad de los jugadores, porque Mayer es más que Sela y porque el juvenil Botzer está muy por debajo del resto de los singlistas de la serie. La victoria, celebrada con euforia por todos los integrantes del equipo por el temor que generaba pensar en la posibilidad de de descender a la Zona Americana, fue una muestra de la presión con la que jugaron la serie. Jaite y el subcapitán Mariano Zabaleta se abrazaron y cantaron junto con los jugadores y el resto de los integrantes del equipo, mientras Berlocq le agradecía el apoyo al reducido puñado de hinchas que acompañó en las tribunas del Sunrise Tennis Club. El cuarto punto era el que partido determinante, porque Sela es el mejor de los israelíes, le había ganado con pasajes de muy buen tenis a Berlocq y porque Mayer había jugado por debajo de su nivel ante Botzer. Pero el correntino jugó acaso uno de los mejores partidos de su carrera. Agresivo desde el fondo y efectivo con el servicio, Mayer no le dio oportunidades a Sela y se lució. Fueron 13 aces para Mayer contra ninguno del israelí, y 40 tiros ganadores contra apenas 7 de Sela. Fue una exhibición de apenas una hora y media que le dio tranquilidad al equipo argentino. Con la serie empatada 2-2, Berlocq debía ganarle a sus propios nervios y mantener un juego regular para vencer a Botzer, quien no tiene experiencia en torneos ATP ni Challengers e hizo su debut en Copa Davis en esta serie. El chascomunense no dejó dudas y tras quebrar el saque de Botzer en los primeros dos juegos se encaminó a una victoria holgada, en menos de dos horas. Berlocq festejó como quien se saca una mochila muy pesada de encima, ser rompió la remera nuevamente, y minutos más tarde explicó que antes del encuentro ‘tenía unos nervios y un miedo terrible‘.