Pasó la escala en Lima y para Argentina lo mejor fue el resultado ante Perú. Es que el 1-1 como visitante terminó siendo lo más productivo de una deslucida selección argentina que no jugó bien, que tuvo problemas defensivos y no pudo contar con Messi para hacer su diferencia. El punto le alcanza para terminar esta nueva fecha de Eliminatorias como líder, pero sabiendo que no fue buena su producción y que para el futuro habrá que mejorar varias cosas para no complicarse sin necesidad.

La primera parte fue complicada para Argentina. De entrada, Di María cometió un penal sobre Farfán que Pizarro ejecutó pero no pudo con Romero. Fue un arranque a puro nervios en el equipo de Sabella y lo sufriría a lo largo de todo el primer tiempo. Porque el sector izquierdo ofrecía ventajas para la subida de Advíncula y la sociedad con Farfán y con eso, Perú era más. No hacía pie el mediocampo argentino y si bien el conjunto de Markarian no llegaba con peligro, manejaba mejor la pelota. A los 21’, la armaron muy bien a la salida de un corner, metieron el pase a la espalda de Rojo y llegó en centro de la muerte para que Zambrano la empujara al gol. Perú estaba arriba por méritos propios. Argentina intentó sacudirse y si bien no tuvo el volumen de juego del partido ante Paraguay, bastó que aparecieran las grandes individualidades para equilibrar el marcador. Fue contundencia pura porque en la primera llegada a fondo, Lavezzi ganó, habilitó a Higuaín y el Pipita lo cambió por gol cuando iban 37’ de ese primer tiempo. Un negocio redondo para una Argentina que entró nervioso y la pasó mal.

En el complemento, la historia no cambió para Argentina. Siguió sin tener la pelota, lo complicaron por la izquierda y perdió peso específico Messi, con todo lo que eso implica. Lavezzi tuvo una chance en el comienzo pero no pudo con el arquero peruano. Pero Argentina siguió mal con la pelota y en la marca y sufrió. A los 8m.

Claudio Pizarro estrelló un remate en el palo tras una gran contra y luego se lo comió de cabeza. Sabella movió el banco metió a Guiñazú, luego a Enzo Pérez y con eso se acomodó para aguantar el punto. Era negocio. Por cómo jugó Argentina y por lo que hizo Perú.