Puso en cancha el peso de su historia y los 3 puntos para demostrarles a los demás que la Albiceleste será complicada y la firme candidata para el próximo mundial, más aun sabiendo que los brasileños no disputan las Eliminatorias por ser sede y estar clasificados automáticamente.

Sin embargo, hay otra visión tras los 4 goles sobre los trasandinos que generan un signo de pregunta y esperan por una inmediata resolución ya que pasado mañana enfrentará a Venezuela. Y ese ítem se basa en defensa, sector que da ventajas, deja espacios, permite jugar y hasta por momentos se entorpece en su afán de rechazar, tal cual sucedió en el único tanto chileno.

Negativo
Sabella puso línea de cuatro y no demostró confianza. Por derecha Pablo Zabaleta dio ventaja en la marca y entregó mal un par de pelotas que pudieron terminar en gol. Nicolás Burdisso mostró inseguridad en algunas pelotas aéreas. Nicolás Otamendi también se contagió de la confusión de los defensores. Y Marcos Rojo abusó de ir al piso y perdió la marca.

Ese dilema defensivo es lo que Sabella analiza para el martes, ya que con la posible vuelta de Martín Demichelis, el DT pondría 3 en el fondo, siendo todos marcadores centrales, y añadiéndole dos laterales que defiendan y le den creación. Es decir apostar con Burdisso, Demichelis y Otamendi, más Zabaleta y Rojo por las bandas. Con este esquema regresaría al que tan buenos resultados le dio en Estudiantes. En síntesis, apelar a su manual, más sabiendo que Chile tuvo pasajes malos, que no se agudizaron por la testarudez de Borghi y la ineficacia de sus dirigidos. Argentina pudo haber pasado más de un susto por su buena cantidad de errores defensivos, otra vez el punto a mejorar.

Positivo
De mitad de cancha para adelante no hay nada que objetarle al planteo de Sabella, más teniendo en cuenta que el tridente Di María, Messi e Higuaín tuvo su mejor juego grupal para sintonizar la misma onda. La gigantesca eficacia goleadora de Gonzalo Higuaín, el desempeño de Angel Di María quien, con más espacios, fue un motorcito que no baja la guardia. Y otro punto que con los anteriores seleccionadores no se apreciaba, es que no dependió tanto de Lionel Messi.

No hubo espacios vacíos entre los volantes con los atacantes y Argentina no fue un cúmulo de individuales, sino un equipo inteligente de mitad hacia adelante, para dejar sin reacción al rival. La rápida resolución, el interesante reparto de pelotas, dio frutos porque se abrió el frente de ataque. Y de allí la efectividad de los delanteros para crear opciones de gol, anotar 4, pero que pudieron ser más. Ahora ingresará Mascherano, quien junto con Banega darán equilibrio al mediocampo, siendo el ex Boca quien tendrá que romper la línea media venezolana para que el tridente ofensivo haga el resto.