Pasaron demasiadas cosas. La chance trunca del año pasado cuando parecía que el retorno a Primera era un trámite caló hondo en el Barrio Cabot. Había que comenzar de nuevo. Sin nada, con pocos recursos pero con el amor por la camiseta por delante, Sportivo Árbol Verde inició su reconstrucción apoyado en ese sentimiento que hace posible todo lo que parece imposible. Un grupo de dirigentes muy jóvenes se animó al desafío y empezó el proceso. Arrancó en el verano y hoy puede que sea el gran día para el Arbolino: el del ascenso. Es que con 58 puntos para ser líder de las posiciones y con 9 unidades de margen sobre el segundo que es Libertad Juvenil, al Verdolaga le bastará con un punto para concretar su vuelta a la ‘A’ después de dos temporadas en las que estuvo al borde del colapso. Por eso, hoy a las 16.30, cuando reciba en el Cabot a Los Pumas de Villa Unión (sólo con hinchas locales), no será un partido más en la tremenda campaña que han protagonizado, con una derrota, 4 empates y 18 victorias.
Los números meten miedo pero en el plantel Arbolino, nadie se confía. “Queremos darle una satisfacción a la gente que tanto quiere este club”, abrió el capitán, Adrián Galván. “Acá todo cuesta el doble y estamos muy cerca del objetivo pero no podemos relajarnos. Esperamos ansiosos el partido para recuperar el lugar en Primera que se merece Árbol Verde”, agregó.
Leo Fernández, uno de los jóvenes dirigentes, contó todo lo que armaron con muy poco: “Acá nos fijamos el objetivo de volver a Primera pero también el de recomponer la imagen del club. Habíamos quedado marcados por la violencia y en esta temporada no tuvimos un solo incidente. Eso nos llena de orgullo, más allá de que ansiamos el ascenso. Estamos muy entusiasmados y sabemos que toda la gente que siente algo por el club estará”, subrayó. Otro de los pilares de la campaña es el técnico, Beto Gómez: “Logramos la mezcla perfecta de experiencia y juventud en el plantel y eso nos dio margen para consolidar una propuesta”, destacó.

