Lo recuerda como si hubiese pasado ayer. Todavía no había cumplido 20 años y el bigote estaba lejos de convertirse en parte de su ADN. Aún vivía en Bahía Blanca e integraba la selección zonal. Se había ganado cierto respeto como volante central y la oportunidad de aprovechar la visita de River era el pasaporte para ganarse un boleto hacia Buenos Aires. Había que hacerse notar. Y él estuvo ahí, mano a mano con el gran Amadeo. "Pero la emoción pudo más, resolví mal y entendí que si bien para el medio local era bueno, para jugar con los grandes me faltaba", recuerda Angel Cappa hoy, desde Madrid, más de 40 años después y a punto de alcanzar aquel sueño adolescente. Igual de emocionado, pero con la tranquilidad que da la experiencia. Y así se lo cuenta, en exclusiva, a Olé, a horas de subirse al avión que hoy lo depositará en la Argentina para convertirse en el nuevo técnico de River. "Es un desafío fascinante. Tenía ofertas de otros clubes, pero cuando me llamó Daniel (Passarella), me decidí en cinco minutos. No tuve que pensarlo demasiado. Me siento identificado con la esencia del club. El fútbol de River es el que siempre defendí".
El padre del tiki tiki está de vuelta. Ya lo anunció Passarella, ya se entusiasmó hasta Fatiga (Russo, su mano derecha) y el arreglo no parece peligrar aunque el taka taka todavía no está acordado: Cappa pretendería una cifra cercana a los 800.000 dólares como ganaban Gorosito o Astrada, mientras que el club quiere reducir esa cifra. Detalles que el flamante entrenador conversará hoy mismo con el presidente del club, a las 11, en el Monumental. En esa reunión también le darán forma al contrato que unirá al DT y a River hasta mitad del 2011, y definirán cuándo se sentará por primera vez en el banco. Si bien la intención del Kaiser es que lo haga el sábado, ante Godoy Cruz, Angelito preferiría sumar entrenamientos, darle rodaje a su idea futbolística y debutar el otro fin de semana, frente a Estudiantes. Así, además, evitaría presentarse en un Monumental que seguramente exteriorizará su bronca al no ver a su riojano favorito…
Lejos del imaginario que lo identifica con la improvisación, quizá por la gimnasia que le dejaron sus años como espía del cuerpo técnico de Menotti en el Barcelona y en la Selección, Cappa está absolutamente interiorizado de la situación que se vive en Núñez. "Hay que sumar la mayor cantidad de puntos y después, evaluar al plantel y ver si es necesaria una renovación", cuenta. Y como no quiere perder el tiempo, ya tiene definido que vivirá en un hotel hasta agosto, cuando llegue al país Carmela, su mujer, y el calendario le dé aire para buscar una casa. Lo inmediato, como le confesó a José Sánchez Parra, uno de sus asesores, y como el propio Angel definió en su blog, es estar listo para corresponder a la "atracción intensa e ilusionante" que es dirigir a River. Un club que no le es extraño. Y al que se animó a definir para Olé. "River sigue siendo River. Y lo más importante es respetar su riquísima historia. A eso voy".
