Ciudad del Cabo, 3 de julio, (Carlos Juvenal, enviado especial).-El planteo táctico de Diego Maradona para el partido de hoy ante Alemania hizo agua por todos lados, primero por el lado propio, porque no manejó la pelota y dejó huérfanos de juego a sus delanteros y por lo ajeno, debido a que no supo como contener a la “marea” germana en ataque.
“No le tengo miedo a Alemania”, dijo Maradona y mantuvo el mismo esquema táctico, que había fracaso ante México a la hora de jugar, pero como para defender el rival fue débil, pudo ganar con claridad.
Si se juega con tres puntas, se supone que habrá atrás un equipo que tenga la capacidad de abastecer a esos delanteros.
Es cierto que en parte esa tarea la debía cumplir Angel Di María, pero si no lo pudo hacer en ninguno de los partidos que jugó, no se entiende por qué pensar que ante Alemania lo haría.
De todos modos, la obligación de generar juego de un volante abierto con exclusividad parece demasiada responsabilidad para un chico como Di María, a quien quizás le pesó esa situación.
Con este esquema de 4-3-3 en cancha, Juan Sebastián Verón se quedó sin lugar, pero sin Veron en cancha Argentina se quedó sin un generador de juego.
En el medio quedaron Maxi Rodríguez y Javier Mascherano, cuyas características no son las de generadores de juego, por eso el equipo no tuvo fútbol ni la pelota.
Esta vez las individualidades no aparecieron para salvar las “papas” y la dinámica y el juego alemán fueron un problema sin resolución.
Mascherano quedó solo en el medio para marcar y ganó y perdió en esa pelea, pero el problema también se producía cuando recuperaba la pelota, porque no tenía a quien dársela.
Y la defensa, que empezó siendo lo más firme antes del Mundial, terminó siendo lo más endeble, hoy por una cuestión táctica, que hasta ahora no había sufrido, y por errores individuales.
Maradona y su gente, incluido Oscar Ruggeri, no vieron que Alemania empezaba por el medio y abría la punta y así llegó en todo el mundial a posiciones de gol.
Mascherano quedó desprotegido, Nicolás Burdisso no podía cortar todo, Gabriel Heinze perdía más de lo que ganaba, y Nicolás Otamendi y Martín Demichelis tendrán pesadillas cada vez que recuerden la actuación de hoy.
Como se dio el partido de hoy, el seleccionado argentino hoy ante Alemania sólo dependía de lo que pudiera inventar Messi, quien no apareció nunca en su nivel y bajó los brazos cuando todavía quedaban chances de llegar al milagro.
Es cierto que Messi no se hizo dueño del equipo, pero tampoco tuvo un equipo detrás que lo ayudara a ser el dueño, el que tome las decisiones y el que defina las jugadas.
Messi ante México y Alemania volvió a ser el de las eliminatorias, ese que se fastidiaba, se iba a un costado y cuando agarraba la pelota trataba de gambetear a todos, algo que nunca pudo hacer con la camiseta celeste y blanca.
Mal plantel, mal partido de las individualidades. La valentía de poner tres delanteros no tuvo un equipo que la sustentara y por eso hoy Alemania le dio, como se dice un fútbol, “una paliza” inolvidable al equipo de Diego Maradona.
