Los clásicos se ganan y de eso se tratan estos partidos que son aparte de todo lo que los rodea. Y se disfrutan más si la victoria es haciendo el mejor partido del torneo, con un orden táctico impecable, un rendimiento grupal que no dio lugar al rival para armarse y demostrando actitud para cerrar, en la última fecha, la mejor campaña de la historia en Primera División y superar los 1,300 puntos de promedio que se propuso (por ello recibieron un premio que sería sobre los tres millones de pesos). Eso fue San Martín ayer, que sin fisuras y con picos de mucho fútbol e inteligencia, venció 2-0 a Godoy Cruz en el Hilario Sánchez. Y no sólo se tomó revancha de la derrota que sufrió hace un mes atrás en Mendoza, sino que lo hizo jugando mejor que el Tomba. Justificando el resultado y privando a Godoy Cruz de quedarse con el grupo 1 y llegar a la final deseada que vino a buscar a San Juan.
Fueron dos equipos. San Martín triunfó porque siempre lo buscó, tuvo sus argumentos y un trabajo grupal que se fue comiendo al rival. El mismo adversario que especuló demasiado desde el arranque mismo, que le costó soltarse y que cuando lo hizo ya estaba abajo en el marcador por el gol de Matías Escudero, a los 12′ del primer tiempo.
El trabajo del mediocampo fue el eje del juego de San Martín. Gelabert, Fissore y González movieron al equipo, que se apoyó en Toledo para tener profundidad. Fue intenso el primer tiempo y el Verdinegro quien copó la parada y haciendo su juego hirió por las bandas.
Y si bien la obligación de victoria era de ambos, Godoy Cruz no encajó, sus conductores no lo fueron y los artilleros no pudieron ser abastecidos por la sólida labor de la última línea sanjuanina.
El partido se armó desde el mismo inicio favorable a San Martín y lo aprovechó por estar compenetrado con la urgencia de triunfo. El conjunto de Lavallén estaba metido en el clásico y en una ‘avivada’ de Gelabert, que envió el centro cuando todo Godoy Cruz se acomodaba, Escudero entró sólo y de cabeza puso el 1-0. Iban 12′ y el Hilario Sánchez, que ayer lució como en sus mejores galas, estalló.
El primer golpe estaba dado. El Tomba lo sintió cuando todavía no lograba ponerse en pie. Lo que lo llevó a la desesperación y una pérdida de pelota ante la falta de coordinación.
Pura intensidad era el Verdinegro, que tenía para ampliar el marcador y esas ganas lo llevaron a una gran exigencia física que le jugó en contra a Gelabert que debió salir. No obstente, entró Lugo y se acopló de manera perfecta.
El complemento largó con Godoy Cruz con mayor intención pero sin juego. San Martín no tuvo errores. Villarruel y Dening crecieron para unirse al resto. Incluso al minuto el propio Dening pudo ampliar cuando el arquero Rey salió y el delantero, incómodo, reventó el palo.
Lo más claro del Tomba cayó a los 29′ con el cabezazo de Ayoví que dio en el travesaño. Pero sobre los 35′ García se fue expulsado por el codazo a Franco y fue la muestra que el equipo estaba desesperado y sin recursos. Encima Ardente le quitó el empate a Zuqui y con el Tomba volcado en ataque, incluso con su arquero, salió la contra que Montagna definió pasando la media cancha. El festejo resumió el partido, porque todo el equipo, suplentes e integrantes de cuerpo técnico se metieron a la cancha para celebrar. Luego Ayoví vio la roja por una ‘patada’ a Lugo y entre empujones el árbitro marcó el final, para la mejor victoria de San Martín, justo en el clásico.

