La contundencia cotiza a precio oro en el fútbol y Atlético Alianza fue práctico y simple para aprovechar la que tuvo y con un golazo de Renzo Ahumada logró vencer por 1-0 a un Trinidad ansioso pero impotente, en el duelo entre sanjuaninos de la fecha. En el arranque, Trinidad y sus intenciones de manejar bien la pelota, amagaron con adueñarse del partido. Porque Germán Gigena, en sociedad con Paratore y Pascale, desnudaron algunos problemas defensivos en Alianza. Pero ese buen trato no se tradujo en una situación concreta de gol y el Lechuzo, no se lo perdonó. Es que cuando Trinidad más presionaba, apareció el enorme talento de Renzo Ahumada y el del Barrio Cabot se lució, dejando tres defensores en el camino y abriendo la cuenta a los 17 minutos de ese primer tiempo. La diferencia estaba en la contundencia. Trinidad quiso pero no pudo. Alianza, pudo cuando quiso. En el complemento, Trinidad intensificó su búsqueda del empate. Ya sin pensarlo demasiado. Poniendo más que jugando y exponiéndose a las contras de un Alianza que apostó a refugiarse bien contra su arquero Carlos Ronco y esperar el momento de liquidar la historia en un contragolpe. Pudo haberlo empatado Pascale, quien tras un centro milimétrico de Javier Paratore, erró increíblemente en la definición cuando iban 18’ del complemento.

Pero a los 21’, de contra, Uranga pudo sentenciar la historia cuando quedó cara a cara con Díaz y no pudo con el arquero León. De tanto buscar, Trinidad casi logra empatar. Esta vez fue Ayllon el que no pudo tras un gran centro de Pastoriza. Trinidad masticó impotencia. Alianza, felicidad.