River Plate volvió a vencer a San Lorenzo por 1 a 0, como en el cotejo de ida, y hasta repitiendo como goleador al volante uruguayo Carlos Sánchez, pero esta vez en el Nuevo Gasómetro, para consagrarse anoche campeón de la Recopa Sudamericana por primera vez en su historia. Así encontró aire para ir dejando en el olvido aquella goleada ante Boca que sufrió en Mendoza.
Emmanuel Mas, de San Lorenzo, fue el único sanjuanino en cancha. El exSan Martín cumplió un gran trabajo, porque no sólo cumplió en el aspecto defensivo sino que tuvo dos chances claras para anotar y sirvió un centro que por poco fue gol del Ciclón.
En el partido en sí, el “Millo” salió a hacer lo que lo llevó justamente a esta final entre el campeón de la Sudamericana y el de la Libertadores, es decir presionar arriba, recuperar rápido y agilizar las transiciones en busca del gol, aún cuando el marcador lo favorecía.
San Lorenzo, forzado precisamente por la desventaja, salió a intentar lo mismo que su rival, pero con armas distintas.
Una gran tapada de Barovero promediando el primer tiempo para ahogarle el grito de gol a Caruzzo, algo que repetiría ante un cabezazo a quemarropa del ingresado Matos en el segundo, fueron dos circunstancias tanto o más definitorias que el propio gol del uruguayo Sánchez, que al igual que en el Monumental convirtió cuando atravesaba la mitad del período final.
Todos estos elementos desequilibraron las estadísticas que tenían empatados a ambos equipos en enfrentamientos internacionales entre sí y determinaron que el Ciclón perdiera como local por primera vez una definición sudamericana, ya que en esa condición había obtenido las Copas Mercosur y Libertadores.
Una agresión al árbitro asistente Pablo Belatti aparentemente con una botella de fernet, lo que obligó a un informe de los veedores del partido, más las expulsiones de Ramiro Funes Mori y Julio Buffarini, lo que les impedirá debutar con sus equipos en la Libertadores, fueron los mojones oscuros de un partido que solamente se “picó” transitoriamente sobre el final.
Y así River se redimió del 0-5 ante Boca en Mendoza, recuperó esa estirpe ganadora que lo caracterizó en la Sudamericana, y también desnudó que este San Lorenzo sigue sin ser aquel que ganó la Libertadores.
Ahora se viene para ambos una temporada de continuas exigencias en el plano local e internacional. A River se le viene San José, de Bolivia, en los 4.000mts. de altitud de Oruro, por el grupo 6 de la Libertadores, el próximo jueves, mientras que ese mismo día San Lorenzo debutará con Danubio, en Montevideo.

