Las finales se las gana, aunque sea por medio a cero. Esa verdad que maneja el fútbol se acomoda mejor aún si en esa final, el ganador golea porque la ADA quedó con medio título en el bolsillo tras vencer por 4-1 a Santa María Tupelí en el primer cruce decisivo de la edición 2015 del Torneo de Clubes Campeones que organiza la Liga Calingastina, con el auspicio de DIARIO DE CUYO. En esta primera final, la ADA hizo su ventaja en los segundos 45’ cuando Tupelí se quedó sin aire, sin piernas y sin argumentos para contener la voracidad de la Escuela albardonera que en esta ocasión no quiere complicaciones.

En la primera parte, todo fue parejo. Hasta el mismo marcador porque a la rápida apertura del tanteador de Enzo Lerga para la ADA, la respuesta de Tupelí fue contundente porque Esteban Calívar lo igualó, complicándole la historia a los albardoneros que tenían otro plan de partido. Pero en sea primera etapa no se pudieron sacar ventajas y la verdadera final se vería en el complemento cuando aparecieron los espacios y aparecieron los goles.

En ese complemento tan vertiginoso, el que primero golpeó fue la ADA con un cabezazo de Matías Molina apenas había comenzado la fracción. Ese 2-1 descontroló a Tupelí que se fue arriba sin medir consecuencias y empezó a sufrirlo de contragolpe. A ese primer golpe que le complicó todo al visitante, la ADA le metió el golpe de nocaut cuando Javier Paratore liquidó el partido al convertir el 3-1 lapidario para Tupelí. Ya no hubieron previsiones en los Aceiteros. Se soltó en ofensiva pero sin peso porque el eterno Jorge Montaña ya no tuvo la potencia para complicar y la ADA esperó la contra para asegurar algo más que la primera final de esta edición.

A los 12’ se fue expulsado lo mejor de Tupelí, Esteban Calívar y si ya era complicado remontarlo con los once en cancha, con uno menos Tupelí fue por el milagro que nunca llegaría. La ADA perdió por expulsión a Edgar Malla pero lejos de emparejarse el trámite, todo fue de la Escuela que manejó la pelota con calma. A los 33’ Mario Pacheco fue el encargado de decorar la tarde y soltar todos los temores atrapados en la ADA cuando puso el 4-1 definitivo. Daba para festejar a lo grande en Albardón porque con tres goles de ventaja, en la revancha la ADA tiene todo a pedir de boca para ser campeón. En Tupelí, saben que el desafío para hacer historia es remontar esa desventaja y forzar al menos la definición por penales. A las finales se las gana y la ADA goleó.